Hannah —¿Estás lista, Hannah?—Inquiere el imbécil de Axel desde el asiento del conductor. Me enferma la sola idea de saber que él me está ayudando a escapar, no quiero deberle nada. —Nunca estaré lista para vivir sin el amor de mi vida, ¿qué clase de pregunta es esa, idiota? Él no responde y lo veo agachar la mirada. Claro, no le da la cara para refutar, qué culpa tan grande lleva sobre su espalda. Nada de lo que está haciendo, lo salvará del infierno. En tan poco tiempo, mi vida dio un giro de ciento ochenta grados. Al ver que Axel no dirá nada, comienzo a colgar el bolso que contiene lo necesario para mis hijos en mi hombro y el sobre con los documentos falsos. —Espero que el karma te cobre factura muy pronto, Axel—digo pretendiendo abrir la puerta del auto, pero él es más rápido

