Astrid Me despierto sintiéndome desorientada. ¿Qué pasó? ¿Qué estoy haciendo en casa de Axel? Yo estaba en… Lo último que recuerdo es a mí, sobre Hannah, mis dedos apretando su cuello, dejándola sin aire… Después de eso, no hay nada, solo lagunas mentales. —¡Oh, fierecilla! ¡Al fin despiertas! Axel sale del baño, con el torso desnudo y una toalla rodeando su cadera. Recién duchado. —¿Qué demonios pasó, Axel?—Inquiero confundida al ver que estoy completamente desnuda. Él se acerca con aire seductor, toma mi barbilla y deja un beso en mis labios, al separarse, me dedica una sonrisa de total satisfacción. —No puedo creer que lo olvidaras, aunque no me sorprende. Te lo hice tan duro que perdiste la conciencia—me da la espalda un momento, lo veo buscar entre los cajones su ropa interio

