Axel Sabía que mi hora había llegado. Es por eso que no opuse resistencia ante los agentes policiales que llegaron a mi casa hace dos días. Hannah al parecer cumplió con mi orden y envió la confesión al correo que le indiqué. Por fin podrá estar completamente en paz. Caso contrario a lo que ocurrirá conmigo y Astrid. Después de lo que hicimos, la paz no es una opción para nosotros. Al ser yo quien aparecía en el video confesando, ellos vinieron primero por mí. Me interrogaron y no omití ningún detalle, mi versión fue la misma del vídeo, pero cuando expresaron sus intenciones de ir tras Astrid… —¡Esperen!—exclamé levantándome de la silla, aún con las manos esposadas y con las armas apuntando directamente a la cabeza. —Ya obtuvimos suficiente. No esperamos tu aprobación para ir por tu

