Hannah Desde que llegamos a Boston, mi vida ha sido una montaña rusa de emociones. La tristeza por la pérdida de Hermes aún me consume, y no puedo evitar pensar en cómo todo cambió en un abrir y cerrar de ojos. No pude despedirme de él como se merecía. La casa que conseguí para vivir, poco a poco comienza a ser un hogar. Me aseguraré de que mis hijos lleven una vida feliz, incluso si la mía está hecha pedazos. —Señora Victoria, ¿dónde debería colocar este cuadro?—Instantáneamente mis ojos se empañan al fijar la vista en el cuadro que sostiene. Hace unos días, decidí comprar un nuevo celular. Lo único que me interesaba recuperar en ese momento, era aquella fotografía que había capturado a Hermes con nuestros hijos durmiendo en el suelo de mi habitación. Afortunadamente, el chico de l

