Capitulo 5. "Tormentas y espejos".

1072 Palabras
CAM El otoño llegó con un viento cortante que atravesaba los pasillos de St. Albion como cuchillas invisibles. Las hojas secas crujían bajo mis botas mientras caminaba por el campus, encorvado, con la mochila colgando de un solo hombro. Cada día era más pesado, y cada interacción con Dorian Dupont dejaba un rastro de ansiedad que me quemaba por dentro. Él ya no era solo impredecible; era un arma de doble filo. Una sonrisa, un comentario irónico, y me sentía flotando; una mirada fría o un desaire, y me hundía en un vacío que no podía llenar. Comencé a evitar el comedor, las clases grupales, incluso a mis escasos amigos. El mundo se volvió un espacio donde cada sombra me recordaba a Dorian, donde cada gesto de él tenía un eco en mi pecho. No comía bien. El desayuno, el almuerzo, la cena: todo se volvió un acto mecánico, y pronto me di cuenta de que el pantalón que antes me quedaba perfecto a la cadera ahora me colgaba y tenía que usar un cinturón, o de lo contrario se me caería al caminar. Las noches eran interminables, con ataques de ansiedad que me hacían temblar bajo la manta mientras escuchaba la lluvia golpear los ventanales. La peor parte era su omnipresencia: caminaba por los pasillos con su estatura impecable, su cabello rubio mojado por la llovizna, y siempre había una mirada que se posaba sobre mí, a veces cargada de reproche, a veces de deseo. --- DORIAN Me estaba dando cuenta de algo peligroso: me estaba enamorando de Cam Waters, y al mismo tiempo, lo estaba destruyendo. Parte de mí disfrutaba el control que tenía sobre él. Hacía comentarios sutiles frente a los demás, lo dejaba inseguro, jugaba con su admiración y miedo. Mis amigos me alentaban sin decirlo: Michael y Thomas me veían como el héroe dominante, el chico que podía marcar la diferencia en cualquier relación. Pero cada vez que lo veía aislado, consumido por la ansiedad, algo se rompía dentro de mí. Una parte de mí quería acercarme, protegerlo, abrazarlo hasta que dejara de temblar. Otra parte no podía evitar seguir jugando, porque no sabía cómo ser “normal” con él. La tensión s****l entre nosotros era una carga que me quemaba. Cada roce accidental en los pasillos, cada mirada prolongada, era un recordatorio de lo que deseaba y lo que no podía admitir. Comencé a notar a los demás estudiantes observándolo: chicos y chicas que se giraban cuando Cam pasaba, susurros admirativos y alguna que otra sonrisa abierta. El color chocolate de los ojos de Cam se llenaban de incertidumbre, porque él mismo odiaba que le miraran. --- CAM Una tarde, no pude más. Dorian había hecho un comentario delante de toda la clase sobre mi aspecto, insinuando que era demasiado “delicado” o "femenino", y mis compañeros habían reído. Salí del aula tan rápido que tropecé con mi mochila, cayendo al suelo frente a las puertas de vidrio. Él me siguió, como siempre, pero no vino a ayudarme: cruzó los brazos, con los labios curvados en una mueca que no podía descifrar. —¿Vas a quedarte ahí llorando? —dijo, con esa voz que mezclaba crueldad y una especie de tentación que me desarmaba. —No —dije, apretando los puños—. Vete. —No puedo —respondió, acercándose—. Es que es demasiado interesante verte tan… vulnerable. Su presencia me sofocaba. Cada paso que daba hacia mí era un recordatorio de mi debilidad, y aun así, un impulso irracional me hacía desear que se quedara. —Eres cruel —gruñí, intentando no quebrarme—. Sabes que me haces daño. —¿Y eso te molesta o te excita? —susurró, con una sonrisa torcida. No pude responder. La mezcla de enojo, miedo y deseo me paralizaba. --- DORIAN Lo había empujado demasiado lejos, y lo sabía. Esa noche, mientras caminaba solo por los jardines del campus, con la lluvia empapando mi abrigo n***o y la niebla envolviendo las farolas, pensé en él: Cam, con su piel pálida y sus hombros delgados, encogido sobre sí mismo, temblando de frío y miedo. Una parte de mí quería gritarle, abrazarlo, decirle que lo sentía, que no quería lastimarlo nunca más. Otra parte, absurda y cruel, quería verlo temblar un poco más, solo para confirmar que era mío, que su atención y su vulnerabilidad estaban atadas a mí. Sentí un nudo en el estómago cuando lo vi aparecer bajo la lluvia, con la chaqueta empapada y el cabello oscuro pegado a la cara. Su expresión estaba cerrada, distante. —Cam —dije, la voz cortada por la culpa—. Necesito hablar contigo. —No quiero hablar contigo —contestó, con un hilo de voz que me desgarró—. Solo déjame en paz. —No puedo —susurré, avanzando un paso más—. Te juro que… no quiero lastimarte más. —Demasiado tarde —dijo, dando media vuelta y alejándose hacia los árboles. El sonido de sus pasos sobre las hojas mojadas era un martillo en mi pecho. El deseo se mezclaba con la culpa, con los celos, con la obsesión. Quería perseguirlo, tocarlo, decirle que podía confiar en mí, y al mismo tiempo, sentía miedo de lo que podría pasar si lo hacía. --- CAM Esa noche me encerré en mi habitación, comiendo apenas, con las manos temblando mientras intentaba escribir algo en mi cuaderno de matemáticas. Pero las ecuaciones se mezclaban con imágenes de Dorian: su mirada azul, su sonrisa cruel, la forma en que podía hacerme sentir diminuto y deseado al mismo tiempo. No podía dormir. El deseo y la ansiedad se peleaban dentro de mí. Cada ruido fuera de la ventana me hacía sobresaltar. Cada sombra parecía esconder a Dorian, y aun así, deseaba que estuviera allí, que me hablara, que me reconciliara con su presencia. --- DORIAN Al final, me quedé fuera de nuestra edificio, observando cómo su silueta se desvestía... La luz de la habitación se filtraba entre las cortinas, dibujando sombras que parecían danzar sobre su rostro. Me mordí el labio, deseando acercarme, pero consciente de que un movimiento en falso podría romper lo poco que quedaba de su confianza. —Cam —susurré al viento—. Voy a arreglar esto. Y no era solo deseo; era necesidad, culpa y una obsesión que me quemaba más que cualquier otra cosa en mi vida.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR