Capítulo 15. "En nuestro espacio".

1868 Palabras
Había tenido suficiente. Cada mirada, cada susurro de los estudiantes en el campus era como un cuchillo que intentaba atravesar la burbuja que tenía alrededor de Cam y de mí. Supe que no podía permitir que nadie más tuviera acceso a nuestra relación, que nuestra intimidad se viera amenazada por la curiosidad y la invasión de terceros. —Vamos a mudarnos, Cam —le dije aquella noche, mientras él me miraba desde la cama, aún pálido y débil por sus restricciones alimentarias—. Un departamento lejos del campus, lejos de todos. Solo tú y yo. Su respiración se detuvo un instante, sus ojos se agrandaron y un rubor subió a sus mejillas. No dijo nada, solo asintió con miedo y deseo mezclados, como siempre. Una vez instalados, mi control aumentó. No más trabajo en la cafetería; no más riesgos innecesarios. Decidí incluso cómo debía vestirse, cómo debía caminar, cómo debía comportarse en público. Cada decisión que tomaba era una extensión de mi voluntad, y él parecía aceptarlo con esa mezcla de temor y excitación que me volvía loco. —No quiero que vuelvas a salir sin avisarme —ordené un día mientras ajustaba su chaqueta frente al espejo—. Esto no es negociable. Él bajó la mirada y asintió. Su silencio y su obediencia alimentaban mi obsesión. Me excitaba tenerlo tan completamente mío, ver cómo respondía a cada corrección, a cada toque, a cada orden. --- Perspectiva de Cam Al principio, la idea de mudarnos me pareció un alivio: nadie me miraría ni comentaría sobre mí. Pero pronto comprendí la magnitud del control de Dorian. Cada acción, cada movimiento, estaba medido, calculado y supervisado. Me daba miedo desobedecer, pero al mismo tiempo no podía evitar sentir un extraño placer en su dominio. Una tarde, necesité despejar la cabeza. Salí a caminar sin avisarle, pensando que solo serían unos minutos. Al regresar, Dorian me esperaba con los ojos fríos y una expresión que me heló la sangre. —Saliste sin permiso —dijo mientras me sujetaba del brazo—. No puedo permitir que ignores mis reglas. El castigo que siguió fue físico, no excesivo, pero suficiente para dejarme descolocado, asustado y aún más consciente de mi sumisión. Me pregunté si estaba bien aceptar esto, si era sano… y aún así, no podía evitar excitarme ante su control. --- Perspectiva de la familia Dupont Los rumores llegaron rápido. Algunos estudiantes del campus comentaban sobre el comportamiento obsesivo de Dorian con Cam. La familia comenzó a preocuparse. Philipp y su esposa observaban con ansiedad el creciente dominio de su hijo sobre el joven Waters, preguntándose si el poder que ejercía sobre él podía volverse dañino. —No me gusta cómo lo tiene bajo su control —dijo Philipp mientras ajustaba su corbata en la sala—. Es obvio que Cam está completamente subordinado, y Dorian… bueno, Dorian se está obsesionando. Su esposa asintió con una mezcla de admiración y temor. Los hermanos de Dorian también lo comentaban en voz baja: aunque Cam era hermoso, inteligente y digno de admiración, su aislamiento y la sumisión completa ante Dorian levantaban banderas rojas. Todos se preguntaban hasta dónde permitirían que esta relación se desarrollara y si el muchacho estaría realmente a salvo. --- Perspectiva de Dorian El mundo exterior no importaba. Lo que importaba era él, mi Cam. Cada decisión que tomaba, cada corrección, cada toque, era un acto de protección y de placer para mí. La exclusividad, el control, la sumisión… todo formaba parte de nuestra realidad, y nadie más tenía derecho a interferir. —Si vuelves a salir sin avisarme —susurré aquella noche mientras ajustaba unas bridas alrededor de sus muñecas por detrás de la espalda y luego ajustaba el bozal en su rostro, mientras tensaba su postura junto a la ventana del departamento y alzaba su trasero hacia mi para dejarlo a mi entera disposición—, no solo habrá corrección… habrá consecuencias que sentirás todo el día. Él gimió suavemente, entre miedo y deseo, y me dejé llevar por la mezcla intoxicante de control y pasión. Entonces lo penetre con fuerza sin ningun tipo de precaución. Quería que le doliera, quería que entendiera que esto no era un simple juego de roles. Esto era real, el dolor era real y era parte de su adiestramiento. Mientras lo embestía con fiereza me acerqué a su oido y susurré: —Eres mío... Cam asintió mientras gemía y se retorcía entre mis manos. Perspectiva de Cam Cierta mañana empezó todo con un aire extraño. Dorian había estado ajustando todo en el departamento desde temprano, reorganizando muebles, ordenando mi ropa, vigilando incluso que no me acercara a la ventana demasiado tiempo puesto que estaban cambiando los marcos y era peligroso. Cuando escuché el timbre, me congelé. Dorian me lanzó una mirada rápida: —Tranquilo, Cam. Solo son mis… —pero no terminó la frase. Abrí la puerta y me encontré frente a frente con mis suegros y los hermanos de Dorian. Habían decidido aparecer sin aviso. Mi corazón se aceleró. Cada gesto, cada movimiento, era observado. Y ellos no tardaron en notar lo evidente: las marcas en mi cuello, mis muñecas, los ligeros moretones en mi rostro producto de mis castigos por desobedecer a Dorian. No, Dorian no me golpeaba por qué si, si no que fui yo quien empezó a pedirle que lo hiciera durante los castigos o mientras teníamos sexo. ¿La razón?. Pues por placer, empecé a sentir placer en el dolor. Pero, ahí estaban frente a mi estas personas así que Intenté cubrir los moretones con la camisa y bajar la mirada. Sentí un nudo en la garganta y las manos me temblaban. —Cam, cariño, ¿estás bien? —preguntó la madre de Dorian, con voz dulce pero preocupada. Asentí torpemente, pero el miedo se mantenía. No quería que supieran lo que Dorian hacía conmigo cuando estábamos a solas, ni cómo reaccionaba mi cuerpo ante su control y que era yo quien imploraba ser castigado físicamente. --- Perspectiva de Dorian Frente a mi familia, me transformé. Sonreí ampliamente, bromeé, guié la conversación y me aseguré de que todo pareciera natural. Acaricié la espalda de Cam con un gesto sutil, le susurré cosas tiernas para que él se calmara y pareciera relajado mientras acariciaba su espalda. —Está nervioso por la visita —dije casualmente—. No acostumbra a ver muchas personas a su alrededor últimamente, de hecho jamás, la única vez fue en las vacaciones pasadas en navidad. De ahí en fuera, el no acostumbra estar rodeado de personas... Ustedes han sido la excepción. Digo. Mi familia me miró con ojos que mezclaban curiosidad y preocupación. Notaron el cuidado excesivo, la manera en que lo guiaba incluso al caminar por el departamento, la forma en que sus manos descansaban sobre mi torso. Lo que no sabían era lo que realmente estaba pasando detrás de esa fachada: cada toque, cada presión de mis manos, cada indicación estaba diseñada para mantenerlo a raya, para reforzar la dinámica que habíamos establecido. Por qué eso nos estába funcionando a nosotros, nos daba placer y paz. --- PHILLIP Mientras recorríamos el departamento, algo nos llamaba la atención. Cam parecía tenso, sus hombros estaban tensos, su respiración rápida. Notamos marcas en su cuello y muñecas, y leves moretones en el rostro. Todo indicaba que no estaba cómodo del todo, luego comprendí que no estaba cómodo por nostros no por mi hijo y si extraña relación con él. Y aunque Dorian trataba de mostrarlo como un chico nervioso e inocente, nosotros sabíamos que Cam no era tan tímido puesto que este chico no era así en Diciembre. —Dorian, ¿está todo bien con él? —pregunte con la voz teñida de preocupación. —Sí, sí, todo perfecto —respondió Dorian con una sonrisa amplia, poniendo un brazo protector alrededor de Cam—. Solo está un poco nervioso porque estamos en exámenes y luego está el hecho de que se está adaptando al departamento y todo esto. Recuerda que todo esto es nuevo para el, literalmente todo. Miré a Cam y vi como este observaba el rostro de mi hijo con suma atención, no vi miedo si no veneración. Siempre supe que mi hijo era popular y líder en todos lados, todos lo seguían y hacían lo que el decía, incluso los chicos más mayores que él. Pero este muchacho mostraba algo más allá, casi devoción. Lo que nos desconcertaba era la contradicción: Dorian amable, encantador, atento, y Cam, temeroso, ansioso y serio. No podíamos evitar sospechar que detrás de esa relación había más de lo que mostraban al mundo, pero no podíamos hacer nada al respecto, ambos eran unos hombres adultos (Muy jóvenes si, pero adultos a fin de cuentas) y sabían lo que hacian, o eso espero yo. Y aunque Cam parecía dulce y apasible, la combinación de su ansiedad, los moretones y la atención casi obsesiva de Dorian nos hacía sentir inquietos. --- Perspectiva de Cam Trataba de no mirarlos demasiado, de no responder más de lo necesario, de no mostrar que estaba asustado por tenerles aquí. Pero era imposible ignorar la manera en que Dorian me abrazaba sutilmente, cómo me sostenía la mano, cómo me guiaba con un dedo sobre mi espalda para que me moviera o comiera. Su control me hacía temblar, y aunque parte de mí me decía que esto estaba mal, otra parte no quería nada más que complacerlo, sentirme seguro bajo su yugo. —Dorian… —susurré bajo, apenas audible—, ¿tenemos que… —Sí, Cam —me respondió con un tono bajo y firme—. Pero no te preocupes. Solo yo controlo lo que pasa, iré yo. Sentí un escalofrío recorrerme y, al mismo tiempo, una mezcla de excitación, alivio y miedo que solo Dorian podía provocar, el sabía lo que yo quería sin siquiera dejarme hablar. Todo esto me gusta. ¿Por qué?. Pues porque el al ser quien decide todo, toda la responsabilidad cae sobre el y no sobre mi de manera directa. Esto no era una democracia, era una dictadura, dictadura que yo elegí de manera voluntaria. Si, por absurdo que parezca yo mismo elegí a mi dictador. Mis suegros aprovecharon que Dorian fue a buscar vino a la cava y me preguntó Philipp rápidamente mientras la madre de Dorian me miraba con cautela. —¿En serio están bien?. ¿Estás bien?. Yo entrecerré los ojos. —¿Por qué no habría de estarlo?. Respondí muy tranquilo. —Nos llegaron rumores de compañeros suyos sobre que mi hijo te maltrata. Que sea nuestro hijo no significa que apoyemos la violencia. Me dijo mi suegra. Yo sonreí conmovido. —Estoy bien. La gente tiende a exagerar, Dorian en realidad es muy protector, soy yo el que está loquito, en serio el es en realidad muy bueno conmigo. Les dije para luego sonreír tímidamente. Ambos me estudiaron. —Si algo te incomoda no está bien. Me dijo Philipp. Asiento pensativo. Entonces Dorian reaparece con la botella y se pone a descorchar la botella, ofrece un poco de Suavignon Blanc muy frio a sus padres y luego a mi. Al parecer logré calmarlos un poco.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR