—Debemos contarle a Támara la clase de novio y amiga que tiene — Paola levanta al teléfono para marcarle a su hija.
—No, aun no es momento, debemos ver de que más son capaz los hermanitos — la detiene Tadeo.
—¿Creen que tengan algo que ver con el secuestro? – pregunta sintiendo náuseas de solo pensarlo.
—En este momento no podemos descartar nada — responde Armando—. haré que la empresa de sus padres termine de hundirse.
—Ese par de escorias pagarán por lo que han hecho — asegura Tadeo—. Debo hablar con los papás de Ofelia, ellos tienen que ver los videos, deben estar muy ofendidos y no es para menos.
—Por mi parte, invertiré en esa empresa como lo acordé, no deben sospechar que los descubrimos, los haremos creer que su plan funcionó — agrega Armando—. Después retiraré el apoyo cuando sea el momento perfecto de arruinarlos.
—No puedo creer que estemos rodeados de personas de esa calaña, jamás me imaginé que esos dos fueran capaz de hacer algo así, el novio y mejor amiga de Támara — responde Paola incrédula por lo ocurrido.
—Tranquila cariño, aun falta lo más importante, dar con los responsables del secuestro, así que debemos hacer creer al mundo entero que tenemos la guardia baja, no falta mucho para desenmascar a todos lo que se han acercado a esta familia para hacernos daño.
***
—Támara, no quiero meterme en tus asuntos pero anoche te vi llegar con Ofelia Peña al edificio — indaga Luz mientras caminan hacia el hotel para comenzar con su turno.
—Ella es la novia de mi hermano, ¿de donde la conoces?.
—Es la hija del dueño de hotel — responde Luz sorprendida de que Támara no lo sepa.
—Es cierto, lo había olvidado por completo, Fausto es el dueño, Ofelia y mi hermano tuvieron una pelea, por eso pasó la noche en mi departamento — responde recordando lo sucedido y sabe que debe hablar con Sofía para que le explique como terminó en la cama de Tadeo, últimamente su mejor amiga deja mucho que desear.
Entran al hotel por la puerta de empleados, depues de ponerse su uniforme salen del cambiador y Támara se da cuenta de que Camilo esta muy cerca del área.
—Olvidé algo, te alcanzo en el almacén de blancos — indica Luz.
—Si claro — responde Támara con sarcasmo y levantando una ceja.
Luz regresa al área donde los empleados se cambian de ropa y guardan sus pertenencias en lockers, finge que acómoda su uniforme cuando siente unas manos abrazándola desde la espalda.
—¿Me estabas esperando? — susurra Camilo en su oído.
—Sabía que entrarías — responde Luz dándose la vuelta para quedar frente a él, no queda ningún empleado en el cambiador, están solos ellos dos, lo toma de la corbata y lo hace entrar junto con ella en uno de los cubículos cerrando la puerta.
Camilo le desabrocha los primeros botones de su uniforme y besa la redondez de esos senos que se levantan para encontrarlo.
—Luz, me vuelves loco — responde Camilo para morder los duros pezones, Luz solo aprieta sus labios para no gemir, en cambio, desabrocha el cinturón de su amante y hace lo mismo con el pantalón para bajar la prenda junto al bóxer.
—Estas tan duro.
—Así me pones, ¿Estas lista?
—Muy mojada — responde y es levantada de las nalgas para ser penetrada sin hacerla esperar.
Támara entra al enorme almacén, empieza a seleccionar sábanas y toallas para llenar su carrito.
—¿Estas evitandome? — pregunta Tobias detrás de Támara.
—Me asustaste — se lleva la mano al pecho y ríe divertida por el brinco que dio al escucharlo.
—Llevas varios días sin bajar a la lavandería, ¿es por mi? — pregunta acercándose a ella.
—La verdad es que si, después de lo que pasó estoy muy apenada, no sé que me pasa contigo pero no es correcto.
—Me disculpo por haberte besado la última vez, fui impulsivo.
—No hace falta que te disculpes, también fue mi culpa — titubea nerviosa, Tobias levanta la mano y la lleva al anaquel detrás de Támara, dejándola acorralada.
La respiracion de ella se vuelve más acelerada —¿qué haces?
—Necesitaba la toalla — responde tomando el artículo detrás de ella—. ¿Qué creías?
—Yo pensé que ibas a...
—¿Besarte?, ¿eso pensaste? — pregunta con una sonrisa de lado que la hace estremecer y sentir un extraño cosquilleo en su zona íntima.
—No, yo, pensé — no puede explicar por que Tobias la toma de la nuca y pega sus labios a los de ella. Támara se abraza a él y es quien comienza a buscarlo con la lengua. Tobias la abraza de la cintura y la pega a su cuerpo acariciandola y haciéndola perderse en la suavidad y gentileza con que está siendo besada. Sin embargo, Támara necesita más y se lo hace saber a quien le roba el aliento, lo toma de las manos y se las coloca en su cadera para ser levantada y abrazarse con las piernas a la cintura de él, el vestido se le levanta enrrollandose en su cintura, Tobias la acorrala entre el anaquel y su cuerpo, la erección se hace evidente y ella la siente debajo de su cuerpo, mueve la cadera y se restriega sobre él queriendo fundirse en ese momento, Tobias le besa el cuello y ella enreda los dedos en la cabellera de él para hacerlo descender hasta las protuberancias debajo de la tela, es tanta la ansiedad que se desabrocha los primeros botones de su uniforme y lo guía para llegar a sus pechos que suben y bajan con su agitada respiración. Tobias aprovecha la oportunidad para besar y morder esos turgentes senos que le resultan el mejor manjar que ha probado, con una mano le baja el sostén para morder los calientes pezones que parecen buscar su boca sedienta.
La puerta del almacén se abre para dar acceso a un par de pisadas apresuradas, Tobias baja a Támara y se acomodan la ropa lo mejor que pueden justo antes de ser vistos entre los tantos anaqueles.
—Tobias, te he estado buscando, necesito entregar las sábanas usadas — interrumpe una de las recamarista qué ha terminado su turno.
—Estaba atendiendo un asunto — responde aclarando su voz.
—Gracias por mostrarme donde están las toallas — agrega Támara aun enrojecida y agitada, mete algunos blancos en su carrito y se da la vuelta para seguir su camino.
Una vez afuera se encuentra con Luz que esta igual que ella.
—¿Que te pasó? — preguntan ambas al unísono y se ríen fuertemente por la adrenalina que aun hace mella en ellas.
—No sé que me pasa, pero no soporto ver a Tobias sin querer lanzarme sobre él — al fin confieza.
—Se te nota, por eso no habías querido bajar a la lavandería.
—Si, pero está mal, tengo novio, no es correcto lo que hice, estuve a punto de tener sexo en el almacén, estaba fuera de sí.
—Tu supuesto novio... — responde Luz con expresión de fastidio—. Jamás lo he visto, no te acompaña al bar, nunca lo he visto llegar al edificio, no te recoge a la salida, no te acompaña en la entrada, ¿realmente son novios?, Tobias se derrite por ti, se le nota, ninguno de los dos puede disimular que se gustan.
—Mi novio y yo apenas tenemos algunas semanas saliendo pero siempre está ocupado, aun así, no merece ser engañado — desde lo sucedido con su familia y los Peña, ha estado obsesionada con hacer lo correcto, no quiere lastimar a nadie aunque eso signifique anteponer los sentimientos de otros antes de los suyos.