—Si estuvieras feliz con él, no estarías si quiera pensando en Tobias — las palabras de su amiga retumban en su cabeza, ¿realmente está a gusto?, esto es algo que deberá analizar.
—Tienes razón, pero ahora que ya escuchaste mi confesión, dime, ¿qué tienes con Camilo?
—Es complicado, en realidad, no tenemos nada, solo nos gustamos y la pasamos bien juntos.
—¿solo eso?
—Bueno, tenemos mucho sexo, cada oportunidad la aprovechamos, pero procuramos no involucrar sentimientos ni invadir el espacio personal del otro, es mi regla.
—¿y cuánto tiempo llevan así?
—Creo que más de un año — sonríe al confesarlo.
—Es demasiado, me parece increíble que no hayan generado sentimientos, ¿no te gustaría una relación real con él?
—Una relación seria imposible.
—¿Por qué lo dices?
—Soy mayor que él y lo principal, nuestras clases sociales son muy diferentes, somos de mundos distintos, él es sofisticado y tiene una familia que lo respalde, mientras que yo soy demasiado sencilla y me hago cargo de mi abuela que necesita de mí para pagar la casa de reposo, jamás podríamos tener una relación más allá de ser amantes – suspira al decirlo.
—¿Él te ha hecho sentir inferior?
—No, jamás hemos tocado ese tema pero no hace falta, conozco bien mi lugar y mis limitaciones, jamás me he hecho ilusiones, así no me decepcionaré.
—Así como lo dices suena bien, pero no creo que sea tan sencillo.
—Mejor comencemos a trabajar — Luz da por terminado el tema y las dos amigas comienzan a trabajar.
—¿Se enteraron de lo que sucedió en la galería de arte? — indaga una de las compañeras.
—¿Qué sucedió? – pregunta Támara sabiendo que Amanda Peña es la directora de la galería.
–Llegó un joven muy guapo, al parecer es el yerno de los Peña, habló con ellos pero terminó siendo golpeado por el señor Peña, fue todo un escándalo, había huéspedes presentes.
—¿Y el joven?, ¿esta bien? — Támara se angustia por su hermano.
—Al parecer si, dicen que el pobre no se defendió, se dejó golpear por su suegro pero salió caminando — narra la señora.
—Luz, te veo después, debo irme ya, no podré acompañarte a la lavandería.
–No te preocupes, yo entrego todo — responde sabiendo que el joven golpeado es el hermano de su compañera.
Támara toma su celular y marca a su hermano.
—Tadeo, ¿qué sucedió?, supe que Fausto te golpeó — inquiere en cuanto su hermano contesta.
—Quise hablar con ellos, darles una explicación y saber en donde esta Ofelia, pero no me dejaron hablar.
—¿realmente te acostaste con Sofía?.
—Si, me acoste con ella — acepta maldiciendo en sus adentros.
—Tadeo, ¿como hiciste algo así? — reprocha sin conocer el motivo que hizo que su hermano terminará enredado con su amiga.
—No es tan simple, después te contaré todo y cuidate de James y Sofía.
—¿Por qué lo dices?
—Por nada en particular, solo no hables de este tema con ellos — se despiden y cortan la llamada.
¿Qué está sucediendo? — se pregunta mientras camina hacia el edificio, al llegar, se percata del lujoso automovil estacionado, se acerca y James baja del vehículo.
—Cariño — saluda James.
—¿Qué haces aquí?, no te esperaba — responde Támara sorprendida por la visita inesperada.
—Solo quise venir a saludarte.
—Entremos – Támara comienza a subir las escaleras seguida de James, tiene la impresión de que no es una visita casual. Una vez dentro del departamento, Támara se sienta en el único sillón disponible.
—Estoy realmente molesto por lo ocurrido, tu hermano se aprovechó de la pobre Sofía – se queja el infame de pie frente a Támara.
—No creo que haya ocurrido así, Tadeo es un caballero y Sofía siempre ha estado interesada en él.
—Pues tu familia deberá responder por el agravio, vine aquí a pedirte que los presiones.
—¿Presionarlos para que?, ¿agravio?
—¿No lo sabes?, invertirán en la empresa de papá, será como una indemnización por robarle la inocencia a mi hermana — espeta James como si se tratara de un ajuste de cuentas del siglo anterior.
—Y ¿yo que tengo que ver con esto? — pregunta confundida pero siguiendo la corriente a su novio.
—Que tú debes presionarlos para que no se retracten, deben hacer esa inversión cuanto antes.
—Hablaré con ellos, sí te dieron su palabra, cumplirán con lo acordado, de eso no hay duda.
—No puedo confiar, tú como mi novia debes velar por el bienestar de tu cuñada, que además es tu mejor amiga.
—Tienes razón, presionaré a mis papás para que hagan la inversión — responde cortésmente teniendo en cuenta las palabras de su hermano "cuidate de ellos", no sabe a que se refería pero si Tadeo lo dijo, es porque hay una razón de peso.
—He tenido un día muy complicado, necesito desahogarme — James se sienta junto a ella.
—Podemos salir a algún lugar — responde nerviosa al suponer lo que su novio insinúa.
—No quiero salir, necesito que tú te encargues de satisfacerme, al final de cuentas, si estoy así es por culpa de tu familia, así que es tu responsabilidad hacerme olvidar el mal momento.
—Estoy de acuerdo, por eso te invito a cenar, tú escoge el lugar.
—¿No entiendes?, lo que quiero es coger contigo, no lo hemos vuelto a hacer, no somos niños, es hora de tener una vida de pareja más activa.
—James, por favor, necesito tiempo, el secuestro me dejó muy estresada y también estoy agobiada por lo que pasó entre nuestros hermanos — explica la joven nerviosa pero él hace caso omiso y comienza a besarla de manera desenfrenada, Támara se siente invadida e incomoda, intenta terminar con el beso pero James no se lo permite, por el contrario, sus manos se deslizan sobre el torso de ella haciéndola aguantar la respiración, no desea confrontarlo, prefiere que él mismo desista.
—Támara, eres mi mujer — asegura con su aliento en la nuca de ella, Támara deja salir las pequeñas lágrimas que tenía retenidas, se paraliza y aferra sus uñas a la tela del asiento.
—James, no quiero hacerlo — sollaza la joven sin poder evitarlo.
—No es una opción.