—No puedo hacer eso — responde el hombre soltando el aire que tenía retenido.
—Eso es por que eres igual a ellos, ambicioso y sin escrúpulos — rebate Támara.
—Me equivoqué, jamás pensé que se trataría de algo así, si pudiera dejarte ir lo haría.
—¿Qué te lo impide? — Támara lo reta a hablar
—No tengo dinero ni influencia, ellos si, sí los traiciono se encargarán de meterme a la cárcel, no puedo ir a prisión — confieza con la voz derrotada.
—¿Por qué me secuestrarian si son ricos? — Támara no comprende por que personas con dinero la secuestrarían.
—Por ambición, no importa si no les hace falta el dinero, les produce placer ganar más, sobre todo si es dinero fácil.
Támara no responde, pues sabe que el amor al dinero mueve muchos sentimientos, emociones y hace que la gente pierda la desencia y los escrúpulos.
—Veo que te duelen los brazos por tenerlos en la misma posición, puedo ayudarte, pero debes prometer que no te quitaras la venda — Tobias se ha apuesto en la cabeza la bolsa de papel donde trajo las cosas, quiere evitar ser visto por ella.
—¿Crees que soy estúpida?, si te veo a ti o a los otros no me dejaran salir viva de aquí.
—Te desataré las manos, así podrás comer por tu cuenta — Tobias se acerca despacio, tomas las manos de Támara y con cuidado desata el nudo de la cuerda, enseguida, Támara se masajea las muñecas y suspira de alivio moviendo sus brazos adoloridos.
—Ya puedes comer — Tobias coloca el jugo y un sándwich empaquetado en las manos de Támara, ella se sienta en el piso y decide comer, pues tenía demasiada sed y hambre.
Después de algunos minutos, Támara ha terminado de comer y recarga la espalda en la pared.
—Gracias — menciona en apenas un susurro.
—No es necesario que agradezcas, no hice más que ser un poco amable contigo.
Más tranquila, Támara pregunta — ¿por que haces esto?, es decir, hay muchas formas de ganar dinero, pero no pareces a gusto con hacerlo de esta manera.
—Ya te dije que no lo sabía, mi novia me trajo aquí diciendo que solo tenia que vigilar una bodega por una coche, me pareció extraño pero por tratarse de un favor para ella decidí venir, no sabía que había alguien secuestrada, me di cuenta una vez aquí — responde ya sin la bolsa en la cara, se da cuenta que ella no intenta quitarse la venda, así que decide no ocultar su rostro.
—Ya veo, tu novia no es una buena persona entonces, ¿por qué estas con alguien así?
—Ella no es mala, tampoco lo sabia, la otra fue quien la convenció de traerme.
—Si claro, resulta que ambos son víctimas — el sarcasmo es la mayor cualidad de Támara.
—Pues si, aunque suene increíble, mi novia tiene sus detalles, pero no es mala persona, se dejó llevar y ahora estamos metidos en esto.
—En realidad, tú eres el que está metido en esto, si algo sale mal, será a ti a quien encuentren en este lugar, tu irías a la cárcel y si es cierto lo que dices, probablemente ellos se libren del castigo, por eso te eligieron, para asegurarse de lavarse las manos.
—Lo sé, no es necesario que lo digas, sé muy bien que soy yo quien pagaría las consecuencias.
—Pues ojalá mi papá logre dar con mi paradero y no se salgan con la suya.
—Sería lo justo, pero terrible para mi, seguro ellos quedarían en libertad, aunque yo los delate, sería mi palabra contra la de ellos y dudo que me crean, soy un simple estudiante, empleado y papá soltero.
—¿papá?, tu voz no suena a la de alguien de la edad para ser papá.
—¿A no?, ¿crees que solamente un hombre casado, de más de treinta años podría tener hijos? — inquiere en tono de burla.
—Bueno, ¿qué edad tienes?
—25 años y mi hija tiene 3, es todo lo que diré al respecto.
—Pues no creo que a tu hija le guste saber a que se dedica su papá.
—No me dedico a esto, estudio y tengo un trabajo decente, además, jamás lo sabrá y jamás volveré a hacer algo como esto, seré precavido y menos confiado de ahora en adelante.
—Eso si no los descubren primero...
—Por mi bien y el de mi hija espero que no.
—¿Y la mamá de la niña?, no puedo imaginar que clase de madre dejó a su hija con un secuestrador.
—Ya te dije que no soy secuestrador y ella simplemente no quería se madre, fuimos descuidados y quiso abortar, pero la convencí de no hacerlo y entregarme a la niña una vez naciera y así lo hizo, me la dio y se fue, no le interesó ser parte de ella.
—Entonces, ¿Quien cuida de ella mientras tú estas aquí?
—Mi mamá, ella es jubilada así que me ayuda con la niña, no sé que haría sin ella.
—Al parecer es un gran apoyo para ti, ¿qué sentiría de saber lo que hace su hijo?
—¿Por qué insistes con lo mismo?, no soy mala persona y se moriría de saber lo que estoy haciendo en este momento, mi mamá se esforzó mucho para que nada me faltara y ahora se encarga de Na..., de mi hija — Tobias intenta no hablar demasiado sobre datos personales, ya ha contado suficientes detalles.
—¿Qué hay de tu papá?, ¿también te apoya con tu hija? — Támara es demasiado curiosa y además quiere sacar información al joven.
—No tengo papá — responde secamente, el tema de su padre aun produce dolor al recordar el suceso traumante.
—Todos tenemos papá — asegura Támara.
—Obviamente, pero el mio está muerto.
—Lo siento, no fue mi intención burlarme — responde un poco apenada.
—No fue buen padre, es mejor que no sea parte de mi vida.
—Eso suena un poco cruel, ¿no crees?
—Lo dices por que no lo conociste, no me alegra su muerte pero la vida que tuvimos con él no fue nada buena, el día que murió, mamá y yo comenzamos realmente a vivir.
—Wow, eso es fuerte, bastante fuerte - responde Támara quien se ha quedado sin palabras ante la confesion de quien es encargado de vigilarla.
—Jamás hablo sobre él, es un tema que me incomoda demasiado — Tobias habla mirando al piso—. Supongo que el no ver tus ojos y que no me conozcas me produce un poco de alivio para hablar del tema.