No te conozco

1296 Palabras
—Supongo – responde Támara levantando los hombros. —Basta de hablar de mi, cuéntame algo sobre ti — pide Tobias. —No hay mucho que decir — ahora es ella la que baja la cara hacia el piso, acción que no pasa desapercibida para Tobias. —Debe haber algo interesante que contar, ¿o solo eres la hija perfecta con familia perfecta? —No — responde y suspira—. Soy lo menos parecida a la hija perfecta, aunque mis papás y mi hermano si son ejemplos a seguir, soy yo la que no cumple con la espectativa. —¿Por qué lo dices? — El rostro de Támara cambió completamente al hablar de su familia, lo que despierta el interés de Tobias. —Pues hice algo estúpido, por mi culpa mis papás se separaron varios meses, ahora están juntos de nuevo, pero ni ellos ni yo olvidamos lo que hice. —¿Puedo saber que hiciste? — inquiere Tobias sin pretender ser insistente. —Cité a mi mamá en un hotel, le envié una nota fingiendo ser mi papá, cité a un socio de mi papá en el mismo hotel, en la misma habitación y a la misma hora... —Eso está sonando turbio... — asegura Tobias. —Eso no es todo, hice que mi papá y la esposa del socio los encontrarán en la habitación, obviamente pensaron lo peor y ambas parejas se separaron. —¿Por qué hiciste algo así? — pregunta con verdadero asombro e incredulidad. —Esa es una historia muy larga. —No tenemos nada más interesante que hacer. —¿Por donde empezar?, los padres adoptivos de mi mamá salieron de prisión y me contactaron, me contaron mentiras sobre mi madre, creí todo lo que ellos dijeron y luego me propusieron darle una lección, así fue como se me ocurrió ponerles una trampa, por mi culpa se separaron y sufrieron varios meses, no tardé en darme cuenta del error pero en lugar de confesar la verdad decidí apostar a que las cosas se solucionarían y no fue así, mi hermano sufrió un atentado y fue ahí cuando tuve que confesar lo que hice a mi familia y al otro matrimonio separado por mi inmadurez. —Esto es realmente... No sé cómo decirlo, es... —Terrible, nefasto, ruin, hasta un secuestrador se quedó sin palabras por mi confesión — asegura Támara con la frente sobre sus rodillas flexionadas. Tobias rueda los ojos hacia arriba – de nuevo, no soy secuestrador y si, lo que hiciste fue terrible, quería decirte algo emotivo pero no se me ocurrió nada. —Tampoco hablo sobre el tema con nadie, ahora te entiendo, no verte lo hace más fácil. —Los dos hemos cometido grandes errores — contesta Tobias. —Al menos no estas secuestrado — Támara ríe irónicamente. —Saldrás mañana, tu papá pagará el rescate y podrás irte. —¿Estas seguro?, ¿qué pasará si mi papá se niega o llama a la policía? —Realmente no lo sé, supongo que simplemente te dejaran ir y se quedarán sin dinero — responde Tobias convencido de que James y Sofía solo son un par de malcriados ambiciosos. —¿Y si se quieren vengar?, si no consiguen dinero talvez quieran matarme — Támara habla nerviosa, después de la larga conversación con el chico su miedo comienza a salir a flote. —Eso no pasará, no permitiré que te lastimen, obtengan o no dinero, tú te irás de aquí sana y salva, bueno, a excepción de lo que ya te hicieron. —¿y tú?, ¿cuánto dinero ganarás? — pregunta segura de que él sacará provecho del supuesto error. —Nada, no aceptaré un solo peso, aceptar el dinero sería aceptar que soy parte de esto y aunque no lo creas, no lo soy. —Podría aceptar que de verdad no sabias para que viniste aquí, pero dudo que viendo el dinero no lo quieras tomar. —Pues te quedarás con la duda. —Esto es vergonzoso pero necesito ir al baño, no puedo aguantar más. —Pensé en eso, traje algunas cosas de higiene y ungüento para los golpes que te dieron — dice esto último con un poco de pena. —¿Hay baño aquí? — pregunta tímidamente. —No, pero te guiaré detrás de unos estanques, tendrás que improvisar — Tobias ríe al ver la cara de Támara. —No es gracioso —Te daré una botella de agua para que laves tus manos — se pone de pie y le da la mano para ayudarla a incorporarse, mientras la guía hacia los estanques se percata de la suavidad de las manos de la joven y puede inhalar la suave fragancia de su perfume, la vio tantas veces en la universidad, jamás se imaginó que podría estar en una situación así con ella —. Es aquí, me alejaré, podrás quitarte la venda, pero por favor, vuelvela a colocar cuando termines. —Esta bien — responde ella y escucha los pasos alejarse, lentamente se quita la venda y frota sus ojos, se pone de cuclillas y se dispone a hacer sus necesidades, minutos después termina de hacearse y lavar sus manos, levanta su vestido y se unta el ungüento que recibió, tiene un gran hematoma, aprieta los dientes cuando sus dedos tocan la zona, acómoda su ropa y a solo dos pasos de distancia ve una barra de metal, se mueve lentamente y la toma con ambas manos, conteniendo la respiracion se asoma entre el pequeño espacio que queda entre dos estanques, logra ver al joven, esta de espaldas, sentado en lo que parece un bote de pintura, lleva una bolsa de papel en la cabeza, le parece ridículo pero supone que al final no confió en ella y se la colocó para que no viera su rostro. Támara levanta la barra de metal por encima de su hombro, sí es silenciosa podría aprovechar el momento, golpearlo y escapar en el carro de él, es una oportunidad para salir de ahí, avanza un paso, sí se da prisa podría lograrlo, se detiene antes del segundo paso — ¿y si no miente?, ¿y si los otros le hacen daño por dejarme escapar? — piensa Támara. Retrocede, deja la barra en el piso, se coloca la venda y le llama. —Terminé — avisa y estira la mano para ser guiada nuevamente. Tobias, a través de los pequeños agugeros en la bolsa observa que Támara tiene los ojos cubiertos así que se retira la bolsa de papel, por el ruido Támara adivina que se retiro la ridícula bolsa. Tobias observa la barra en el piso que antes no estaba ahi y tiene una idea de lo que cruzó por la mente de Támara, caminan y se sientan nuevamente en el suelo. —¿Por qué no me golpeaste con la barra? — inquiere Tobias. —¿De qué hablas? — Támara se siente demasiado nerviosa, teme que él se enoje y le haga daño. —La barra no estaba en ese sitio, la vi en otro lugar cuando te llevé detrás de los estanques, la moviste con una intención, pero no hiciste nada. —Pensé en golpearte y huir, pero no creo tener la fuerza suficiente para derribarte. ¿Por qué no quitaste la barra si ya la habías visto? —No te consideré capaz de usarla para lastimarme y no me equivoqué — responde Tobias. —No me conoces, fuiste confiado. —Así es, no te conozco — afirma aunque es mentira, solía verla en la universidad, no es una mujer que pase desapercibida, lo último que supo de ella es que perdió el semestre y que estaba saliendo con el imbécil de James, quien ahora la secuestró.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR