Los gritos de horror de las chicas pudieron escucharse muy lejos al ver totalmente impotentes, a Carlos siendo apuñalado por Octavio. Su cuerpo confundido, cayó ante el ataque despiadado, vil y traicionero de Octavio. Inerte; inesperado y sumergido en un dolor inimaginable... No lo podían creer. Juana había quedado inconsciente tras los golpes de su esposo y Octavio al ver a las jóvenes tan indefensas se le ocurrió otra idea aún más macabra. Ana tenía la esperanza de ver cruzar a los soldados del príncipe, de atravesar la puerta y acabar con Octavio y su grupo de matones. Pero después de apuñalar a su hijo, quien era su favorito. ¿Qué podía esperar que les hiciera a ellas?... - ¡Ustedes se han burlado de la hospitalidad que les he brindado!... ¡Además de lograr ponerme en contra de

