El amor es como un carro sin frenos.

1318 Palabras

Unos días después, regresó Alana de vuelta a la mansión. Ella actuaba como si yo le haya roto todo sus huesos, cuando en verdad solo le había abofeteado varías veces y le había dado bien duro. Como era de esperarse, Alana acaparó la atención de la sirvienta, a tal punto de no dejarla ni respirar, la llamaba por todo y no quería que la mujer me sirviera a mí. Sus salidas frecuentes era con el cirujano, supe que le habían hecho cirujía plástica de rostro, incluso. Antón De Luca le había pagado esos detalles médicos, decía ella que yo le había desfigurado su rostro, sin embargo, solo quería cambiar la forma de su cara, pues se decía que tenía cierto parecido a mí. Ella se volvió más soberbia, una total narcisista, incluso su manía de creerse ella la novia oficial de él era frecuente. Dos

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