El pecado de poseerme

1678 Palabras

—¡No sigas, porfavor! —le hablé bajito, pero con insistencia, quería que se detuviera, pero sus ojos se habían vuelto vidriosos. Actuaba como si estuviera poseído. Por algo lo apodaban el Diablo a este hombre que ahora era mi esposo y me estaba haciendo suya. Su necesidad de poseer mi cuerpo, era tal que continuó sin detenerse, e hizo oídos sordos a mi sufrimiento. Tan pronto como su nepe intentara entrar en mí, sintió la dificultad, él jadeó, luego me miró a los ojos, dijo con clara sorpresa. —¡Soy el primero! —yo era una chica rebelde, y como me tenía tan enojada, le respondí con rabia. —¡Pero, no serás ni el único, así como el último! —claramente vi como sus facciones se endurecieron ante mi provocación. Me besó con gran necesidad, sentí en su beso la desesperación, ansiedad diría

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR