Decidí tomar un baño para relajarme, cuando salí de tomar la larga ducha, me puse algo cómodo para dormir, pero como daba vueltas y vueltas en la cama decidí salir a dar un paseo por el hotel, ya era casi más de la medianoche y ya todo debía estar más tranquilo, sin tanta gente.
Me fui para la piscina y me puse a ver la luna cuando sentí que alguien se sentó a mi lado - ¿Está todo bien? ¿Otra vez no puedes dormir? – Reconocí de inmediato esa voz, me giré lentamente para encontrarme con esos bellos ojos, su mirada era tierna, con un dejo de preocupación.
Me forcé a fingir una sonrisa – Si, estoy bien – Le dije – Solo me costaba dormir, así que decidí venir a caminar un rato por el hotel, vi que la piscina estaba sola y me senté a ver las estrellas, están hermosas esta noche.
-Asi como tú, si quieres puedo acompañarte o ¿Prefieres ir a mi habitación? – Su mirada era tan persistente que lograba ponerme nerviosa.
Rápidamente contesté – No, a tú habitación no – Tomé un poco de aire – Sabes que no quiero que se malinterpreten las cosas, no quiero meterte en rumores o chismes malintencionados.
Vi como empuño su mano - ¿Por qué sigues diciendo eso? Me dijiste que querías que fuéramos amigos, pero me evitas todo el tiempo, te niegas a contarme lo que te pasa – Soltó un largo suspiro.
-No es eso… - Lo miré a los ojos – Solo es que… quiero evitar que pasé algo entre los dos – Bajé la mirada – Sabes que siento algo por ti y que mentí cuando dije que queria alejarme, sabes que todo lo que dije era mentira, y que solo lo hice para que tomaras distancia – Otro suspiro salió de mi boca – Está bien, vayamos a tú habitación.
Quería demostrarle que no iba a pasar nada o más bien demostrarme a mí, que tenía claro cómo eran las cosas. Entramos a su habitación, me senté a un lado de la cama, queria mantener la distancia, él tomó asiento al otro lado de la cama - ¡Cuéntame! ¿Qué paso? ¿Por qué te bajaste del auto con tanta prisa y no me diste tiempo de hablarte? – Yo seguía mirando el piso.
Tomé aire - Tenía vergüenza por la conversación que habías escuchado, y no quería que me miraras con lastima – Lo miré al rostro – Patético ¿No?
Vi cómo se levantó de donde estaba y se acercó a mí, su rostro estaba tan cerca del mío que podía sentir su respiración, sentía como la sangre se me subía por todo el rostro, como el corazón se me aceleraba, me agarro por los brazos acercándose aún más cortando un mucho más la distancia que había entre nosotros - ¿Cómo puedes creer que yo voy a sentir lastima por ti? Solo… me preocupé y me molesto como te trato ese tipo – Dio un resoplo - Te juro que quería meterme en la llamada y enseñarle a respetar a una mujer… a mi mujer – Yo abrí mis ojos al escuchar eso ultimo – No puedo negar que me dio celos al verte abrazada de Fernando, le contaste a él lo que te había pasado y conmigo no quisiste ni hablar, dijiste que querías que fuéramos amigos.
Lo miré a los ojos - ¡Lo siento! Te pido disculpas porque yo soy la que me he alejado, aun, cuando fui yo la que te rechazó, te dije que quería que fuéramos amigos, pero sigo huyendo cada vez que te me acercas – Di una sonrisa – No me he comportado de una manera madura… estoy siendo inmadura contigo – Tomé sus manos entre las mías – Tengo muchas cosas en la cabeza, además, en algún momento todo este trabajo va a terminar y no quiero que quedemos en malos términos.
POV JAY
La tengo tan cerca que no se si pueda aguantar las ganas tan inmensas de abrazarla y besarla, estoy haciendo un gran esfuerzo por controlarme, y veo en sus ojos que ella está haciendo lo mismo, no me queda duda que solo mintió para alejarme porque quiere cuidar mi carrera, la agencia y eso hace que me guste aún más.
-¡Fernando! ¿Me estas escuchando? – Su voz me sacó de aquellos pensamientos.
-¿Eh? Si claro… - Le dije con una sonrisa.
Ella tambien me sonrió – No te quiero agobiar con todos mis problemas ¨Jefe¨ - Debo admitir que se escuchaba majestuoso que me dijera así – ¡Cuéntame! ¿Cómo te has sentido en todos estos eventos? – No podía dejar de mirar sus labios, eran tan provocativos que moría por besarlos, queria devorarlos por completo.
POV ADDY
-¡Fernando! – Lo llamé. Él seguía mirándome los labios, eso me hacía poner más nerviosa de lo que ya estaba, los temas se me estaban agotando, pero claramente me estaban aumentando las ganas de besarlo, tenía esas diabólicas ganas de abrazarlo y de dejar que mis sentimientos tomaran el control de la situación.
Vi cómo se iba acercando más y más, pero yo no hacía nada para alejarme o si queria moverme un poco, a quien quiero mentir, no queria moverme, mi corazón me decía que simplemente me dejara llevar. Algo dentro de mí, me decía que solo sería esa vez y ya mañana podía pensar en qué hacer. Así que solo dejaba que él se acercara más hasta el punto de que era muy mínimo el espacio que separaban nuestros labios, viéndolo tan cerca dejé de mí, simplemente dejé que mi corazón tomara el control.
Tomé su rostro con mis manos y besé sus labios, él se sorprendió, pero me siguió el beso, era como si nuestros labios estuvieran conectados en un ritmo lento, eran un beso suave, pero cargado de muchas ganas, era tierno pero lleno de pasión, nos separamos para tomar un poco de aire, nos miramos a los ojos, y él me volvió a besar, esta vez con más pasión, el beso era más intenso, me tomó entre sus brazos y me coloco encima de él.
Comenzó a meter sus manos dentro de mi camisa, sus manos eran cálidas, yo hacía lo mismo, deje que recorriera cada parte de mi cuerpo, poco a poco comenzamos a quitarnos la ropa, comenzó él por quitarme la camisa y dejarme solo en un top que llevaba puesto, yo le quité su camisa tambien, dejando su pecho descubierto, no dejamos ni un solo momento de besarnos, después de unos segundos nos separamos para volver a tomar un poco de aire, pero inmediatamente él volvió a besarme como si no quisiera dejarme ir, y es que para ser sincera yo no me quiera ir, comenzó a besarme el cuello hasta llegar a mis pechos haciendo que un ligero corrientoso se propagara por todo mi cuerpo.
Yo comencé a acariciar su espalda haciendo círculos con mis dedos, luego me voltee dejándolo a él arriba de mí, nos encontrábamos acostados en la cama, bajo sus manos a mi pantalón para quitarlo y por un momento quise detenerlo, pero mis ganas eran más fuertes que la razón, así que simplemente me dejé llevar, quitó mi pantalón y quede en bragas, se alejó un poco para contemplar mi cuerpo y volvió acercarse para darme un beso mucho más salvaje que los anteriores, baje mis manos hasta su cinturón y comencé a desabrocharlo para poder quitar su pantalón.
Nuestra ropa ya estaba por toda la habitación, yo tambien queria contemplar ese esbelto y trabajado cuerpo, era magnifico, sentía que este hombre era irreal, tenía todo lo que una mujer deseaba en este mundo, guapo, alto, trabajador, con un cuerpo para morirse, tenía un imperio a sus pies, unos labios que eran la misma tentación en persona, unas manos grandes, unos brazos bien formados, unas piernas, unos ojos, un abdomen ¡Dios mío! Si esto era un sueño, no queria que me despertaran.
Recorrió todo mi cuerpo con sus labios, me estaba llevando al éxtasis que hace mucho no sentía, ambos estábamos demasiado excitados como para pensar en el resto del mundo en ese momento, solo existíamos los dos.
Nos quitamos lo que aún quedaba de ropa, él se entró en mí, en un movimiento lento, sus embestidas eran delicadas, me daba besos en el cuello y en mis pechos, sentía sus gemidos en mi oído, y él lograba oír los míos, esos pequeños jadeos que lograba sacarme. En medio del silencio de la habitación solo se sentías aquellos gemidos de los dos – No sabes cuánto me gustas, me tienes loco por ti, quiero que seas mía, solo mía - Me dijo en un susurro – No quiero que te alejes de mí nunca, te quiero a mi lado siempre – Mientras me penetraba seguía hablándome al oído – No me importa la diferencia de edad, todos esas inseguridades que tienes, quiero desaparecerlas, todo aquello que te preocupa, voy a borrarlo, porque en esta vida y las otras siempre serás tú y solo tú.