A medida que íbamos llegando al punto de excitación más alto iba aumentando las embestidas más rápido hasta volverme loca, primero llegué yo y seguido él, se quedó un momento apoyado en mí, con su cabeza metida en mi cuello para luego colocarse al lado mío, me miró, yo tambien me puse de lado para mirarlo a los ojos. Acarició mi rostro y colocó un mechón de cabello detrás de mi oreja, me miraba con ternura y dulzura – Me gustas mucho Addy, no sabes cuánto, ojalá algún día te des cuenta de cuanto me gusta y desde cuándo, me ha tomado mucho tiempo el encontrarte y ahora que lo hice, no pretendo dejarte ir – Un corto beso en los labios, me llamó mucho la atención sus palabras, pero no quise entrar en detalle – Siempre has sido tú. No puedo evitar que me den celos si te veo con otro hombre, estoy triste si tú lo estas, me desespero cuando no te tengo a mi lado, si te veo, siempre tengo ganas de más.
Yo tambien acaricié su rostro con una de mis manos - ¡Lo siento! Discúlpame por haberte dicho que no me gustabas – Le di un corto besos en sus labios – Tú tambien me gustas, solo que no puedo sacarme de la cabeza que este sentimiento podría lastimar a muchas personas, no quiero ser egoísta y solo pensar en mí, por más que quiera no pensar en eso, la diferencia de edad, el que yo sea madre soltera, tú posición económica y la mía, todo… hay muchas cosas que nos separan.
Jay seguía mirándome fijamente a los ojos - Puedo entender tu posición. Sé que le tienes miedo a muchas cosas y sobre todo tienes miedo de que te vuelvan a lastimar, sé que tú ya no buscas algo pasajero – Una de sus manos seguía acariciando mi rostro mientras me hablaba – Lo que no entiendo y no puedo entender es… - Hizo silencio por un corto segundo – ¿Por qué no me dejas decidir a mi tambien? Yo tambien tengo derecho a pensar si es bueno o no que tengamos algo. Es una decisión que debemos tomar los dos y siento que la única que está decidiendo eres tú.
-Jay… yo… - Iba hablar, pero me cayó con un beso.
-Eso que a ti te da miedo… a mi tambien, no quiero exponerte al escarnio público, sé que van a criticar, que una mujer de 30 años, esté con un hombre de 25 años y más cuando esa mujer es madre soltera, tengo claro que te aterra y te preocupa la reacción que eso puede causar en la agencia – Me abrazó – Pero estoy seguro que, si ambos luchamos juntos, podemos demostrarle al mundo que nada de todas esas cosas importan.
Lo interrumpí – Seamos sinceros – Tomé aire – Esto no es una novela, y el contrato de la agencia en unos meses se va a terminar, yo me iré a estudiar a otro país, ya no estaré aquí ¿Cómo llevaríamos la relación? – Di un resoplo – Además tu puedes llegar a conocer a alguien que esté a tú nivel, sabemos cómo es esta sociedad y van a decir que solo estoy contigo porque busco alguien que me mantenga y mantenga a mi hija.
-Addy solo te estoy pidiendo que no me alejes, que me des la oportunidad de demostrarte que aun con todos los defectos que tú dices de tener yo puedo amarte y hacerte feliz, que puedo cuidar de ti y de Camell, que, si nos lo proponemos, podremos demostrarle a la gente que lo nuestro es algo real y que va más allá de muchos perjuicios que puedan haber – Le di un beso para callarlo.
Sonreí amargamente - Yo soy solo un gusto pasajero, en unos meses te cansaras de mí y encontraras alguien de tu edad, que no sea madre y que esté a tú nivel, con la cual podrás compartir muchas cosas, solo guardemos este momento como algo especial que nos pasó y que recordaremos siempre – Me acerqué para volver a besarlo, queria tatuar sus besos en mis labios.
Jay no me dejó besarlo - Me niego… te voy a demostrar que puedo ganarme esa confianza que ahora no me tienes, voy a luchar por ti, porque quieras tener algo conmigo – Me daba ternura oírlo hablar así, pero teníamos que regresar a la realidad.
-No hagas eso ¡Por favor! – Lo miré a los ojos – No quiero un problema más en mi vida, ni quiero traerle problemas a alguien.
Jay sonrió – Tú solo déjame eso a mí, Puede que te parezca los sueños de un mocoso de 25 años, que quiere venir a revolverte la vida, pero para mí tú eres una mujer que vale la pena todos los riesgos – Puse mi cabeza en su pecho, sus brazos rodearon mi cuerpo.
-No sabes lo que estás diciendo, no todo es tan fácil como tú crees, hay cosas que por más que queramos cambiar no logramos hacerlo, así que, solo te pido que lo tomes con calma ¿Si? no me voy alejar de ti, pero no puedo ofrecerte la relación que esperas de mí, por más que me gustes mucho, no puedo ser egoísta y pensar solo en mí y en mi felicidad, debo pensar en lo que es mejor para Camell y en lo que es mejor para ti, no puedo dejar que el amor que estoy sintiendo por ti nos cause problemas a los dos – Después de decir eso, me quedé dormida en sus brazos. cuando desperté me di cuenta que ya eran las 4:00 am, él estaba durmiendo muy plácidamente, se veía tan tierno y hermoso que no quise despertarlo, me cambie y me dispuse a salir del cuarto sin hacer ruido, pero antes me acerqué a él - Me gustas mucho y de verdad lo siento por no ser tan valiente como tú, y arriesgarlo todo por esto… pero gracias por esta noche, la llevare clavada en mis pensamientos siempre - Le di un suave beso en la frente y salí, cerrando la puerta con cuidado de no despertarlo y de que nadie me viera salir a esa hora del cuarto de él.
Llegue a mi habitación abrí la puerta con cuidado para no despertar a Camell que seguía dormida muy plácidamente ahí y me metí al baño para tomar una ducha y pensar un poco más en todo lo que había pasado esa noche, me descambie llené la tina y me sumergí en el agua, comenzaron a correr por mis mejillas lágrimas, sabía que no debí entregarme a él, pero no me arrepentía de nada, simplemente lo iba a dejar como un bonito recuerdo y solo deseaba que este contrato acabara pronto, para así, no tenerlo que ver todos los días.
En mi cabeza solo podía pensar ¨me gustaba ese chicho… me gusta y mucho¨ no sabía cómo iba hacer en el tiempo que faltaba por verlo, cómo haría para no querer lanzarme sobre él y darle besos y abrazos¨.
Realmente esto es una locura, es una completa locura que gusté, una terrible locura enamorarme de él, no debí fijarme en él en primer lugar ¿en que estaba pensando? Y ahora me tocará quererlo en silencio quererlo.