Aquella tarde, el Ejército empezó a hostigar, como era habitual, a la tropa del comandante, que ya se encontraba bastante menguada, y la ausencia de Adela, era algo que se iba a notar bastante, dado a que su rol, era vital, y además ya quedaban muy pocos en aquel Frente. Cayó el primer herido, y Adela se acomodó de tal manera, que la bala únicamente le rozó la parte posterior del cráneo, que dejó una especie de cortada, por la velocidad con la que venía el proyectil; la sangre salpicó inmediatamente, al compañero que ya estaba moribundo en el campo de batalla y Adela inmediatamente fingió caer al suelo muerta, sabiendo que el comandante se encontraba en la parte del campo de guerra, viendo absolutamente todo. Tras media hora más de hostigamientos, y de balas volando en todas las dire

