Narra Harold. Al llegar a la mitad de la fiesta, todos estaban divirtiéndose, todos excepto nuestro pequeño grupo de amigos, quienes tan solo estábamos en una de las mesas, mirándonos unos a otros sin decir ninguna palabra. Mi celular comenzó a vibrar, lo tomé cuidadosamente para no llamar mucho la atención, y lo que miré me dejo congelado, mi respiración se aceleró de golpe y rápido me puse de pie. —¿Estas bien? —preguntó Pablo, mientras me tomaba del brazo. Sonreí y asentí, luego regresé mi celular a mi bolsillo. —Solo tengo ir al balo —dije algo nervioso. —Yo iré contigo —dijo Pablo sonriendo. Negué de inmediato. —No, no puedes. Me solté de su agarré y a paso veloz salí de todo lo que tenia que ver con la fiesta, por lo cual la música ya se escuchaba muy poco, nuevamente tomé mi

