Inevitable.

1057 Palabras
Vi a mi hermana parada detrás de mí, con una expresión de tristeza en su rostro. — ¿Podemos hablar?- me preguntó muy avergonzada. — No quiero hablar contigo Jina. — Lo siento Jane, mis padres me tenían acorralada, sabes que eso es lo que mejor saben hacer. — ¿De qué hablas?, ¿ellos te obligaron a mentirme? — No te mentí, te oculté lo del compromiso porque de otra manera no habrías querido ir y mis padres se hubieran puesto contra mí. — ¿Entonces dejaste que se descargaran en mí no es así? — Sabes como son Jane, esto no es mi culpa... pero no quiero estar así contigo. Admiro el coraje con el que saliste de casa de mis padres, ellos no paran de echarme la culpa por eso- su mirada parecía triste y decepcionada. La entendía, Jina había crecido con mucho más expectativas y mis padres no dejaban de decirles lo decepcionados que estaban cuando empezó a hacer su vida y a no cumplir ninguna. — Esto no nos puede rebasar- le dije dándole un abrazo. En ese momento vi como Max se acercaban rápidamente a nosotras. — Siento interrumpir- mi hermana se volteó para verlo- pedí algo grande, si gustas nos puedes acompañar- le dijo a Jina mientras la miraba. — Yo no quiero interrumpir- dijo ella mirándome. — No interrumpas nada, solo continúa, en un minuto te alcanzamos- dijo Max agarrando el brazo de mi hermana para que se adelantara. — ¿Qué te pasa Max?, ¿no es suficiente lo que haces como para que mi hermana también lo vea? — Lo siento Jane, sé que lo que dije no estuvo bien, pero no sé qué esperas de mí- se llevó las manos a la nuca. — Que no te compartes como un completo idiota, jamas me habías mostrado este lado que tienes y no estoy dispuesta a tolerarlo. — No olvides que esto no es más que un matrimonio por conveniencia. — Tienes razón- le dije mirándolo a los ojos- es por eso que tomé una decisión. — ¿A qué te refieres? — Agradezco que me hayas llevado a tú casa, pero no voy a quedarme ahí cuando me convierta en tú esposa. — ¿Qué?, ¿de qué hablas? — Después de todo lo que ha pasado no esperes que yo duerma en la misma cama contigo, no lo voy a hacer, así que te exijo que me lleves a vivir a una casa más grande en donde cada uno tenga su habitación. Por un lado también lo estaba haciendo para olvidar esos sentimientos que me habían inundado horas atrás, lo que sea que estuviera sintiendo por Max quería ignorarlo definitivamente. — ¿Es una broma?, debiste decirlo antes. — Si aún quieres que nos casemos sabes cuál es la condición, de otra manera no habrá boda. Él me miró extrañado y con una expresión de sorpresa definitivamente no esperaba que el juego cambiara a último minuto. — De acuerdo Jane- se notó la resignación en su voz. Caminamos de vuelta al restaurante, al llegar me di cuenta que en realidad Max había pedido varios platillos. Conchas, camarones, cangrejos y algunos mejillones. — Todo está delicioso. — Sí, se nota que Max realmente se esforzó pata darte la noticia- dije entusiasmada. — ¿Noticia?, ¿de qué hablas?- preguntó Jina con duda. — Vendrás a vivir con nosotros. Ella me miró con sorpresa y felicidad a la vez, mientras Max se atragantó con la comida. — No pensé que harían eso por mí- Jina demostró una gran sonrisa. — Max salió conmigo a hablar respecto a eso y decidimos mudarnos a una casa más amplia para que puedas alcanzar en ella y ya que sabes que esto no es más que un matrimonio falso también es justo que sepas que yo dormiré en un cuarto a parte- miré a Max, quien no sabía cómo reaccionar- ¿no es cierto Max? — Sí, por supuesto- trató de disimular lo molesto que estaba. Por dentro no paraba de reírme, estaba orgullosa de haber puesto en esta situación a Max, pues él no me había dejado otra opción con sus actitudes. Después de unos minutos cuando la mesa quedó vacía y todos repletos decidimos regresar a casa. — Bien, les agradezco por esta cena, tengo mi auto así que regresaré a casa sin problema- dijo mi hermana. — Creo que es muy tarde para que regreses a casa sola, te llevaremos con nosotros- dijo Max, en ese instante regresé a verlo con mi cara de sorpresa- ya que Jane está más que feliz de ser solidaria contigo. — Pero no tenemos espacio- contesté. — Claro que sí, dormirás en un cuarto extra, Jane no lo ha querido usar, estos días se ha quedado a dormir en mi curto, realmente no sé por qué está tan empeñada en tener cuartos separados. Su voz sonaba firme y segura, él me estaba haciendo lo mismo que yo hace unos momentos. — ¿Estás bien con eso Jane?- mi hermana me miró esperanzada en que le diera el sí. — Por supuesto- le dije sin ninguna otra opción. De camino a casa nadie dijo ninguna palabra, sin embargo, pude notar en la expresión de Max que estaba disfrutando su victoria. Yo por otro lado, me sentía nerviosa, sabía que los sueños eran algo que yo no podía controlar y últimamente me pasaba que casi no podía respirar en su presencia, sin embargo, tenía que hacerlo porque ya no tenía ninguna esperanza para salir en el juego que había creado. Al llegar Max llevó a Jina a la habitación, muestras yo subí lentamente y resignada a la habitación de Max. Al entrar noté cómo mi corazón se aceleraba cuando escuché los pasos de Max acercarse a la puerta, ¿qué me estaba pasando? Cada vez lo entendía menos. — Apuesto que no te gustó como el juego ahora cambió a mi favor, ¿no es así?- dijo con una sonrisa burlona. — No es gracioso Max- contesté seriamente. — Claro que lo es Jane, ahora, ese es tu lado de la cama- dijo mostrando la parte izquierda de la cama. Él entró al baño y después de unos minutos salió con una pequeña pantolenta, que dejó en evidencia el resto de su cuerpo desnudo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR