No le daré el poder.

1031 Palabras
— Esto es increíble James... ¿pero cómo conseguiste esto?, ¿hablaste con mi padre? — La verdad un joven me lo trajo esta mañana, me quedé tan impactado como tú. — Sin embargo, sé que esto no es un regalo de tus padres por tú boda, ¿no es así? — Pues no, no lo es... de todas maneras no importa, la empresa más grande de mi padre por fin me pertenece- sonreí aliviada por la noticia. — Espera Jane, esto no es tan sencillo como parece, estoy algo preocupado, me parece sospechoso. — Créeme James, mis padres no tienen otra opción, esto es real- le dije despreocupada. Él me miró asintiendo con una leve sonrisa. — Bien Jane, esperemos que esto sea real, ¿qué te parece si firmas estos papeles primero?- dijo extendiendo los documentos junto con un esfero- los revisé y aparentemente todo está bien. En pocos segundos lo hice, no podía ocultar la emoción que sentía, que se reflejaba en una gran sonrisa. — Bien, me encargaré de enviarle esto al abogado de tú padre- metió nuevamente los papeles y sacó de su pequeño maletín el contrato de matrimonio en el que había trabajado- ahora me gustaría que revisaras el contrato con los parámetros que me enviaste. Cuando lo tomé me sorprendió que fuera tan extenso, realmente estaba detallado y se había esforzado en eso. Lo leí rápidamente y asentí con la cabeza. — Perfecto James, por favor prepara la reunión con Max y su abogado. — Lo haré para esta tarde. ¿Así que mañana es el gran día? — Sí, mañana es el día, aún no lo puedo creer- dije algo decepcionada. — ¿Qué te parece si vamos por unos tragos para que olvides el mal rato? — Yo no tomo- mi expresión asustó a James, pues me vio con los ojos abiertos. — De acuerdo, entiendo. Entonces nos vemos en la tarde Jane- se levantó del asiento y mes dio un beso en la mejilla antes de irse. Me quedé ahí pensando en la expresión que habría puesto, sin embargo, minutos después me levanté rápidamente sabiendo que todavía me faltaba resolver el tema de la boda, ya que había dejado todo para que lo organizara alguien más. Salí y conduje hasta el lugar, cuando llegué la organizadora se apresuró en verme. — Qué bueno que vino, estaba por llamarla- su expresión era de preocupación.. — ¿Qué sucede? — Es que no pude organizar la boda señorita Smith- me dijo aterrada. — Mi boda es mañana, cómo puede ser eso posible- empecé a desesperarme. — Su madre vino y dijo que se iba a ocupar de todo. — ¿Mi madre?, ¿por qué no me avisó eso antes? No podía creer que mi madre se metiera en este asunto además de todos los demás en mi vida. — Ella me lo prohibió, dijo que si lo hacía presentaría una queja para serrar el lugar y yo... no tuve otra opción- su tristeza era muy notable. — Está bien, yo me encargaré de todo ahora- traté de tranquilizarla- pero para la próxima debería ser más fuerte que eso, no puede dejar que alguien venga a decirle cómo tiene que hacer si trabajo. Las palabras que le di eran exactamente las que necesitaba oír, me había aconsejado a mí misma y resultaba ser muy revelador. Salí del lugar, por primera vez no estaba molesta, pero tenía algo claro, si mi mamá no cambiaba lo haría yo. Conduje hasta casa de mis padres, al llegar todo parecía tranquilo, recordé la primera vez que vine con mi familia y lo feliz que estaba, en ese momento era una niña de 11 años que no podía creer que viviría en un castillo, porque así se sentía para mí en ese entonces. — ¿Mamá?- dije cuando entré, todo parecía vacío y silencioso. Empecé a recorrer la casa, mi madre no parecía escucharme, así que fui a buscarla al jardín, sabía que ese lugar le encantaba. — Pensé que no vendrías- dijo a penas notó mi presencia cuando pisé algunas hojas secas. —No es cierto mamá, sabías que vendría... y sé que es justo lo que querías. — ¿Darle todo el poder a una organizadora?, ¿a caso no es tú boda? — Era mi decisión mamá, pero ya veo que como todo en mí vida no puedes dejar de lado contralarlo. ¿No tienes que descansar? — No podía dejar que mi hija dejara de lado una de las cosas más importantes de su vida como planear su boda, es inaceptable. — Al menos si está boda fue por ti y mi padre quería sentir que yo era quien tenía el poder, ¿por qué insistes en quitarme todo mamá? Ya no soy una niña. — Al parecer lo eres Jane, es absurdo que para un evento tan importante dejes a alguien más a cargo. Habrán muchos invitados importantes y no puedes dejar esto a alguien así... — ¿A alguien así?, claro, porque para ti nadie es lo suficientemente bueno ¿no? — Ella no tiene idea de lo que quieres para tú boda. — Tú tampoco tienes idea de lo que quiero, solo asumes saberlo todo porque es la manera más fácil que tienes para querer controlar la vida de los demás, porque no puedes hacerlo con la tuya- mi tono sin duda fue retador, la miré directo a los ojos mientras sin pensarlo demasiado las palabras salían de mi boca. No dijo nada, se quedó observándome bastante dolida, como si le hubieran clavado una daga en el pecho. — Para ti ya no importa que sea tú madre, ¿no es así? — No mamá, no es que no me importe, es que eso no te da el derecho a hacer lo que haces y ya no voy a tolerarlo. Esta es la última cosa que te permitiré que hagas, no esperaré sentada a que cambies, así que yo lo haré y sinceramente ya no me importa cómo te haga sentir eso. Me di la media vuelta y caminé a la salida de la casa, con un magnífico sentimiento de alivio.
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