Volví a mirar el lugar en el que había crecido, dejaba atrás aquello que en algún momento me había hecho sentir tan indefensa.
— ¿A dónde vas?- Andrews se acercó por detrás asustándome.
— ¿Qué crees que haces?- le dije dándole una palmada en la espalda.
— ¿Qué haces aquí Jane?, sé que no fuiste invitada- bromeó.
— Ya sabes, resolviendo problemas con mamá- dije soltando un suspiro- quiere adueñarse de mi vida, pero bueno, tú lo sabes mejor que nadie- sonreí.
— Estoy dispuesto a renunciar.
— ¿A renunciar?, ¿a qué te refieres?- pregunté algo confundida.
— A la herencia de la familia.
— ¿Qué?, ¿pero por qué?, digo sé por qué, pero has trabajado muy duro por esto Andrews, no creo que deberías rendirte así de fácil y renunciar a algo que también te pertenece.
— No lo entiendes Jane... esto no es mío, sí yo hice mucho por mantener las empresas de mi padre pero quiero construir algo que no me ate a ellos junto a Angélica. Hablé con mi papá y definitivamente no hay remedio, no acepta mi relación y no voy a dejarla por eso.
Noté la firmeza y la seguridad con la que hablaba, por primera vez veía a mi hermano completamente enamorado.
— Te felicito... ahora me siento un poco estúpida, yo no pude hacer lo mismo.
— No es lo mismo, esta sociedad no castiga tan duramente a los hombres de familia. Hiciste bien en asegurarte de que algo de mis padres por lo que también haz trabajado te pertenezca, después de todo estás esperando un bebé...
— ¿Espera cómo sabes de eso?, ¿mi padre te lo contó? Juro que te lo iba a decir- dije algo asustada por la reacción de mi hermano.
— Sí me lo contó y quiso amenazarme con eso- confesó con decepción
— ¿A qué te refieres?
— Me dijo que tenía que obligarte a renunciar a esa estúpida idea... o me dejaría fuera de todo.
— ¿Así que él fue quien te dejó fuera de la herencia?- me acerqué a él para ver si se encontraba bien.
— No me pudo haber pasado nada mejor, cuando él me dijo que tenía que frenar a algo que sabía que merecías por haber aguantado tanto no lo tuve que pensar dos veces... se trata de mi hermanita.
— No puedo creer que mi papá haya sido capaz de llegar tan lejos... lo siento Andrews.
— Tranquila Jane, esto no es tú culpa- me sonrió.
— Mi padre no podrá impedir que te permitas trabajar conmigo- dije alegremente.
Él se quedó en silencio mientras miraba a su alrededor evitando mi mirada.
— ¿Qué sucede?- pregunté al notar su extraño comportamiento.
— No podré trabajar contigo...
— ¿Por qué?, mi padre ya no podrá controlar eso.
— ¿No leíste el contrato de poder que te envío?- preguntó.
— Mi abogado lo hizo por mí, ¿qué sucede con eso?
— Mi padre puso una cláusula Jane, no puedes darme ningún cargo que tenga que ver con la empresa.
— ¿Qué?, pero el no puede hacer eso... es... una tontería- grité enfadada.
— Ya lo sé- dijo con tranquilidad- pero con eso se asegura de que estés sola en esto.
— Es un idiota- mis ojos se llenaron de lágrimas, con eso había muerto el poco amor y respeto que le tenía a aquel hombre que me había dado la vida, pero que no trató de ser ni por un segundo un buen padre.
— Y ya que no leíste el contrato... hay algo más que deberías saber- su voz se transformó, ya no era seguridad, si no nerviosismo.
— ¿Hay más?
Él asintió con la cabeza, en ese momento mi padre entró. Mi hermano se quedó callado y evitó completamente a mi padre saliendo de la habitación.
— Ya nadie respeta a esa familia- tuvo el descaro de decir con una voz firme.
— ¿No te haz puesto a pensar por qué papá?
— Él único buen trabajo que hice bien fue con tú hermana, es la única que me respeta- dijo completamente seguro.
— Mi hermana no te respeta papá, te tiene miedo- mis ojos se clavaron en los suyos.
— Con el miedo se logra muchas cosas Jane- su frialdad me asustaba- como sea, para que veas lo feliz que estoy por mi hija menor he decido hacer una cena hoy en la noche. Max por supuesto está feliz de venir ya que sabe que estarás aquí..
— Espera papá. Yo no te he dicho que sí- dije molesta.
— No tienes por qué negarte Jane, es la última vez que podrás pasar así con tus familia, ¿a caso no es exactamente lo que querías? Alejarte de tus raíces- afirmó.
— No voy a pelar papá. Ya te dije que no lo haré.
— Lo harás porque Max viene en camino y sus padres también, no querrás quedar mal con los padres del futuro padre de ese bebé- me miró retándome.
— ¿Es una broma?, esto te da felicidad, ¿no es así?- lo miré con los ojos entrecerrados tratando de buscar algo de humanidad.
— Tú ropa está lista en tú habitación... sigue siendo tuya cada vez que quieras volver.
Se dio la media vuelta, me quedé asombrada del odio que notaba en los ojos de mi padre cada vez que decía una palabra.
Estaba oscureciendo y un ruido en la puerta principal hizo que mi padre volviera.
— Al parecer llegaron tus suegros Jane. ¡Ve a vestirte! Debes dar una buena impresión.
Subí a mi habitación, mi padre como muchas otras veces me tenía entre la espada y la pared, odiaba sentir que no podía tener control sobre mi propia vida y quería desesperadamente que esto se terminara.
Me miré al espejo, me reconocí por primera vez, ya no era la niña llena de miedos, era la adulta que estaba trabajando para darle un futuro mejor del que había tenido a ese pequeño que venía en camino, alejarlo de sus abuelos era lo mejor que podía hacer.
La reunión será dentro de unos minutos Jane, te esperamos.
Al fin había llegado el momento de enfrentar las cosas con Max, el primero al que sentía que le podía poner un límite.