— ¿Esto fue cómo esperabas?- preguntó Max minutos después.
— La verdad aún se siente como un sueño- confesé con una sonrisa.
— ¿Estamos bien?
— Pues sí... creo que mejor que nunca.
— Sí... esto- sé puso nervioso- no quiero que lo malinterpetes- terminó de decir.
— ¿Disculpa?, ¿malinterpretarlo?
— Sí, ya sabes, porque solo fue sexo.
— ¿Solo sexo?- abrí mis ojos completamente decepcionada de la situación- sí que pensamos diferente.
Me levanté rápidamente de la cama cubriéndome con la sábana y me dirigí al baño cerrando la puerta tras de mí.
Al entrar abrí nuevamente la ducha, no podía creer lo estúpida que me sentía, ¿sexo?, ¿qué se supone que esperaba?
Me di un baño rápido y salí dispuesta a dejarlo pasar.
— ¡Vamos Jane! No tienes por qué molestarte, dijiste que era lo que querías... yo no te obligué a nada, no actúes como si no hubieras deseado esto tanto como yo.
Abrí mis ojos de par en par y lo miré muy molesta.
— Solo quiero que me digas algo Max, ¿en verdad para ti solo fue sexo?, ¿lo que creí que había, la conexión, solo fui yo?
— No sé qué quieres que te diga- contestó después de unos minutos en silencio.
— Espero que estés buscando el departamento que pedí, no volveré a dormir contigo.
— ¿Por qué?, ¿qué fue lo hice mal?
— Escucha, creí que había algo... pero veo que me equivoqué y yo no voy a volver a tener sexo contigo.
— Bien, si no quieres volver a hacerlo está bien, ¿pero por qué eso nos impide dormir juntos?
— ¡Vaya que eres un idiota!- le grité- no quieres nada conmigo, dices que esto no es más que un matrimonio por conveniencia, niegas la conexión que creí que había y me preguntas qué es lo que nos impide dormir juntos. La cosa es que no veo razón para hacerlo, nada nos une y espero que desde hoy ambos estemos muy claros con eso.
Mi respuesta parecía haberlo puesto triste, pero no podía tratar de adivinar lo que sea que quería y mucho menos dejaría que me tratara de esa manera.
Salí de la habitación para buscar algo de ropa, quería irme lo más rápido después de lo que había pasado.
Entré al cuarto en el que dormía mi hermana y sin hacer demasiado ruido tomé un vestido de flores bastante sencillo poniéndomelo rápidamente cuando salí Max se encontraba al filo de las escaleras observándome.
— ¿Te vas a ir así sin más?, al menos déjame prepararte algo de comer.
— ¡Max basta!- le dije muy molesta- no quiero nada de ti, hoy es la reunión con nuestros abogados y dejaré claro lo que no te pienso permitir.
Bajé las escaleras, salí de la casa y me subí a mi auto, las actitudes de Max me parecían las de un niño pequeño.
Al entrar lo único que pensé era contarle todo a Angélica, necesitaba desahogarme..
— ¿Jane está todo bien?- preguntó ella, como si supiera que no lo estaba.
— Dormí con Max- le dije sin rodeos.
— ¿Espera qué?, ¿estás diciendo que tuvieron sexo?- preguntó ella muy sorprendida.
— Sí, ya lo sé- suspiré profundamente- me odio por eso.
— ¿Te gustó no es así?
— ¿Qué?- me quedé sorprendida por su pregunta- sí, supongo.
— Es normal Jane- sentí la sonrisa en su rostro.
— ¿Qué se supone que lo es?, me acosté con él y no estoy segura de si fue lo correcto.
— ¿Por qué Jane?, ¿te obligó?- su tono de voz cambió.
— No, yo lo hice porque quise...
— ¿Entonces qué sucede?
— Es solo que... esperaba algo diferente- dije algo decepcionada.
— Jane, creo que tuviste mucho valor al hacerlo... tú vida es diferente ahora y a pesar de las dificultades que enfrentas te permitiste sentir placer.
— ¿Crees que es algo bueno?
— Ya sea que Turner lo haya valorado o no creo que te hacia falta sentirte viva... ¿no te sientes diferente ahora?
No había lo analizado desde ese punto de vista, esto no se trataba de Max, se trataba de mí.
— Sí, la verdad es que siento que me permitió liberarme de una carga... y la verdad no recuerdo como fue la última vez que lo hice.
— Lo necesitabas y es normal, no te sientas culpable Jane... si no te sentiste cómoda por cómo las cosas pasaron simplemente no dejes que suceda de nuevo.
Las palabras de Jane quitaron la culpa que sentía, simplemente había sido un momento de vulnerabilidad y deseaba tanto lo que pasó que no me detuve a pensar en nada y eso estaba bien.
— Gracias Angélica, me alegra habértelo contado, pensé que era un peso que no se iría de mis hombros.
— Tranquila Jane, aquí estoy cuando me necesites.
Era la primera vez que alguien me decía esas palabras y ya no me sentí más sola, era como si tuviera a una compañera para enfrentar todo lo que me pasara de ahora en adelante.
— Te dejo, tengo que reunirme con mi abogado, deseáme suerte- le dije cruzando los dedos para que todo saliera bien.
— Suerte Jane, te quiero.
Cortamos la llamada y empecé a conducir a la cafetería, James ya había llegado y me estaba esperando, entonces mi cabeza empezó a buscar una excusa para cuando me preguntara por qué no fui a nuestra reunión.
Al llegar lo vi sentado desde afuera en una mesa junto a la gran ventana de vidrio.
— Jane, al fin tengo el placer de verte- me dijo recibiéndome con una abrazo.
— Sí, siento no haber venido ayer.
— Tranquila, no hace falta que me lo expliques- dijo con un tono suave- por cierto, esto me llegó del abogado de tus padres esta mañana- dijo señalando un sobre.
— Es extraño, no sabían que eras mi abogado.
— No importa, lo que hay aquí te pondrá muy contenta Jane, míralo- sacó los documentos que se encontraban dentro de un sobre color café y me los entregó.
No podía creer lo que estaba viendo, la verdad es que no creía posible que todo estuviera saliendo de acuerdo a mi plan, ahora solo tenía que contárselo a mi hermano.