— Eso no pasará mamá, seguro estás exagerando- ella me miró sin decir nada, pero su decepción era obvia.
— ¿Podemos hablar un segundo?- preguntó Andrews mirándome fijamente.
Mis hermanos, Max y yo salimos de la habitación dejando a mis padres, aún no podía creer lo que estaba pasando.
— Mi madre no sobrevivirá mucho tiempo- dijo mi hermana. Yo la volteé a ver con mucho coraje- es lo que él médico nos dijo antes de que llegaras. Su cáncer es demasiado agresivo y la operación de todas maneras es demasiado riesgosa.
— ¿Eso es cierto Andrews?- le pregunté con angustia a mi hermano.
— Me temo que sí, pero no tienes por qué casarte Jane, esto no es más que una manera de controlarte.
Me quedé en silencio, sin saber cómo actuar o qué decir.
— Hablemos- me dijo Max tomando suavemente mi brazo y alejándome de mis hermanos.
— Esto no puede estar pasando...
— Sé que no lo veías venir, ¿pero no crees que podemos hacerlo?
— ¿De darle el gusto a mi madre? Andrews tiene razón, no es más que querer controlarme.
— Escucha, estoy dispuesto a hacerlo Jane... de todas maneras nos cansaremos y esto será en lo último en que les darás gusto a tus padres- me dijo con un tono convincente.
— Pero no podemos planear la boda que quiero en tres días y será aún más decepcionante.
— No importa la boda, de todas maneras esto no es más que un teatro- mi expresión al oír esas palabras fue de disgusto- bueno, eso es lo que habíamos conversado- trató de disculparse.
— No, está bien, tienes razón, esto no es más que un teatro, hagámoslo, ya no tengo nada que perder, pero habrá una condición.
Me alejé de él sin darle ninguna otra explicación, miré a mis hermanos y entré nuevamente en la habitación de mis padres.
— De acuerdo, lo haré- dije a penas entré, mi padre me miró con una sonrisa como si hubiera conseguido exactamente lo que planeaba.
— Nos da gusto que hayas decidido hacerlo Jane, estamos muy felices por ustedes.
— Imagino tú felicidad papá, pero solo lo haré con una condición- él me miró extrañado.
— ¿Condición?, creo que sabes que no puedes pedir nada.
— Te equivocas. Sabes mi secreto y no tengo miedo a revelarlo, acepté este matrimonio por ustedes y por eso van a recompensarme dejándome a cargo de la presidencia de Cetul y nombrándome como única dueña- lo dije con tanta seguridad que el rostro iluminado de mi padre de pronto parecía no tener vida, se quedó pálido mientras lo observaba fijamente.
— ¿Estás... estás loca?, esa empresa no te pertenece y nunca lo hará- la voz de mi padre parecía nerviosa.
— No voy a discutir, espero los papeles para firmarlos antes de mi boda que será en tres días, de lo contrario no solo no me casaré con Max Turner, si no que además llamaré a la prensa para contarle sobre mi embarazo... y sabes bien que quien más pierde su reputación eres tú- le dije con frialdad- y otra cosa, no te molestes en pensar de dónde vino lo malagradecida que soy, pues es exactamente lo que aprendí de ti.
Me di la vuelta dándole la espalda, mi madre casi no podía mirarme a los ojos, estaba tan asombrada como mi padre.
Salí y con una mirada le pedí a Max que me siguiera, a penas estuve fuera de la mansión tomé un enorme suspiro.
— ¿Entonces?, ¿nos casaremos?
— Sí, estoy segura de que mis padres prefieren eso a cualquier otra cosa.
Cetul fue una de las primeras compañías en formarse, era la más sólida y con el mejor equipo de trabajo, la razón por la que la quería era el esfuerzo de mi hermano por sacarla adelante.
— Si el plan que tienes en mente no sale como lo tienes pensado, ¿aún así te casarás?
— No, no lo haré- le dije mirándolo a los ojos, lista para subirme a mi auto.
— ¿Dejarás que esto dependa de tus padres?, sinceramente Jane no creo que quieran darte nada de lo que pides y nosotros tenemos un trato.
— Tengo una información que mis padres no pueden simplemente ignorar, a ellos especialmente les conviene que me case contigo, sé por qué te lo digo.
— ¿Y no piensas hablarme de eso?
— No es algo importante que debas saber- le mentí porque no podía decirle que estaba embarazada.
— Creo que no deberíamos ocultarte nada al otro Jane, dime, ¿qué eso que ocultas?
— No tengo por qué decirlo, de todas maneras nuestro matrimonio es un teatro... tú lo dijiste.
— Pero...
— Mi abogado te enviará los detalles de nuestra reunión para firmar nuestro contrato Max.
— ¿Tan pronto?
— Como nuestra boda es en tres días solo hay que apresurar esto y por favor no te involucres en mis asuntos.
Prendí mi auto y salí a la carretera, tenía un pequeño nudo en la garganta que casi no me dejaba respirar, así que decidí parar el auto.
Empecé a ver el paisaje a mi alrededor, montañas y árboles, salí y respiré varias veces para que el oxígeno entrara en mi cuerpo.
— James, soy Jane, por favor necesito que termines el contrato lo antes posible, me casaré en tres días.
— ¿No crees que es muy pronto?
— Ahora no lo puedo explicar, pero ¿cuento contigo para eso?
— Por supuesto Jane, no te preocupes.
Cortó la llamada y me sentí más tranquila, quería lo más pronto posible arreglar mi vida.
Debía volver y hablar con la organizadora de bodas, ahora todo debía ser más rápido y por supuesto iba a estar mucho más lejos de lo que siempre había soñado tener.
Había querido organizar la boda de mis sueños si al menos no me casaba con el amor de mi vida, pero ahora sentía que hasta eso me estaban quitando mis padres.