«¡Ezequiel! ¿Eres tú?» «¡Ezequiel!» «¿Eres tú?» «¿Eres tú?» Y así fue como Ezequiel sintió como toda su piel se erizaba, pero de fastidio, por el simple hecho de escuchar la desagradable voz de su ex novia Alondra. Por nada del mundo se quería girar y ver a la odiosa mujer, que le había dicho lo poco hombre que era por no haberle podido dar un hijo. Cuántas veces se emborrachó, sintiéndose tan culpable y miserable por no haberla podido amar, es más nunca pudo amar a ninguna mujer que pasó por su vida con la intensidad que sentía por Sarai, la diferencia era palpable. Ahora que había estado con la mujer que había anhelado por tantos años, se dio cuenta lo que era el verdadero amor, su corazón siempre fue de Sarai, ese era el principal motivo de sus fallidas relaciones anteriores, él n

