Después de seis largos meses entres terapias con el psicólogo, para tratar todos mis problemas que me llevaron a enfermar de corazón, volver a reconstruir mi vida y sanar heridas, todas las heridas, tomé la decisión de ir por Erin. Sentía que ya era el momento, si realmente esta vez podíamos estar juntos, quería hacerlo todo de la mejor manera para ambos. Y eso me había tomado tiempo. El divorcio fue como lo habíamos pronosticado con Daniel, toda una tormenta de la cual no pudimos salir bien librados, nos dejamos llevar por ella y por todas las consecuencias. A lo largo de esos seis meses, pude comprender muchas cosas que antes me eran muy difíciles, cosas que pudimos haber evitado, dolores y cicatrices. Pero todo ya había resultado de cierta manera y ahora tocaba aprender a lidiar con

