Olas de boda

1550 Palabras

Una pequeña mesita decorada con flores endémicas marcaban el altar donde esperaba con paciencia un hombre de avanzada edad. Al lado de este hombre yacía Erin, sonriendo de oreja a oreja, completamente vestido de blanco y un hermoso corbatín, con telas ligeras y frescas por el clima. Enmarcándolo un arco de maderas y flores, las mismas flores de colores amazónicos que decoraban la mesita. Esta vez no había camino de pétalos de flores, no habían invitados y no tendríamos una recepción. Solo estaban los curiosos del lugar que se iban agrupando poco a poco, pero en ese momento, en ese único y espectacular momento éramos solo Erin y yo. Mi cabello iba suelto y revuelto, no le dediqué mucho tiempo, al final me lo agradecí, el viento era tan fuerte que lo hubiese estropeado. Mi vestido era

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