Katherine Volkov.
─Taylor Swift anunciará nuevas fechas pronto ─comenta Galia mirando su celular.
Aparto la vista de la ciudad para poder ver a mi amiga con la burla clara en mi rostro.
─Si me ignoras no se me va a olvidar ─sonrío y señalo al frente.
─No digas nada por favor...
Alek está en el asiento de enfrente con Edmon, el guardia de mi amiga.
─Edmon no está mal pero es demasiado grande para mí ─comento distraídamente.
─¿Qué? ─Galia me mira sin comprender.
─Sí, para que ambas salgamos con guardias.
Mis carcajadas salen disparadas en cuanto veo lo que he dicho y mejor aún, la expresión de Galia. Mi amiga me propina un golpe en el hombro dejándome saber lo mal que la está pasando pero yo continúo riendo desde mi lado.
La verdad es que Galia es hermosa, sus ojos verdes son exquisitos, fácilmente podría perderse cualquier en su mirada celestial. Su cabello, a diferencia del mío, es corto y n***o. Todo en ella está perfectamente acomodado demostrando su riqueza pero sobre todo su elegancia y presencia.
Ella es perfecta y es como mi hermana.
Cuando el auto se detiene Galia comienza a juguetear con sus dedos nerviosos, hemos llegado a su fiesta pero supongo que eso no tiene nada que ver.
La puerta se abre dejando ver al dueño de los pensamientos de mi amiga, respiro hondo calmándome y entonces observo a Galia tomar la mano de Alek con delicadeza. Trae puestos unos guantes de seda en color n***o, un vestido de diseñador del mismo tono y unas zapatillas plateadas a juego con su bolso.
Quisiera reír pero por esta noche dejo que el protagonismo sea exclusivamente de mi amiga, bajo después de ella y me voy directa a Edmon.
─Esta noche cambiaremos de guardias ─suelto como si nada.
Edmon me mira confuso pero al igual que todos los que trabajan para mi papá asiente obedeciéndome en silencio. No dejaré que nada arruine esta noche.
El Palace se cierne ante nosotros con su imponencia habitual, una larga fila por la derecha y una enorme puerta al frente.
Camino al lado de Galia hasta llegar a la entrada donde un hombre nos detiene, sus brazos morenos nos prohíben pasar sin tocarnos. Mi humor se va por los suelos cuando subo la mirada, es casi tan alto como Alek. Su cabeza sin rastro de cabello me causa gracia mientras que sus delgados labios sellados con tensión y sus ojos inescrutables me hacen saber que no nos dejará pasar.
Mi rostro se endurece pero no respondo ya que Alek se posa delante de todos presentándonos con su típica voz gruesa, ahora que presto atención cuando habla conmigo usa un tono serio que me parece muy profesional mientras que con mi amiga denota educación, casi amabilidad.
─Katherine Volkov y Galia Novikov.
El hombre moreno contrae sus facciones en un parpadeo, se ha dado cuenta de su error y nos lo muestra cuando extiende sus manos descolgando un listón lujoso dejándonos pasar en el acto. Giro hacia Galia y tal como pensé, está sonriendo satisfecha. En nuestra posición nadie nos dice que no, nadie que aprecie su vida nos trata mal.
Caminamos por un largo corredor iluminado solo con unos cuantos focos muy bonitos, he venido tantas veces pero hoy es especial.
Al llegar al fondo otro hombre nos recibe abriendo para nosotros una segunda puerta con las letras VIP marcadas en ella, la música es tan alta que casi lastima los oídos. Sonrío al tiempo que entramos, tomo el brazo de mi amiga entrando al enorme salón repleto de personas bailando. El espacio es muy reducido así que refuerzo mi agarre para no perder a Galia y voy directa a la barra donde Mario nos saluda sonriente.
─¡Nenas! No las había visto ─grita por encima de la música.
─Esperamos hasta el cumpleaños de Gali ─carcajeo encantada.
Mi amiga se sonroja pero asiente, Mario nos mira coqueto.
─¿Lo mismo de siempre o por fin me darán la oportunidad?
─¡Eres gay! ─acuso divertida.
─Solo en un ochenta porciento ─bromea alejándose aunque no sin antes guiñarnos un ojo.
Miro a Galia y mi sonrisa se ensancha más, no puedo pedir nada más en la vida. Mi mejor amiga es como mi hermana, hemos estado juntas desde que tengo memoria y siempre ha estado para mí cuando las cosas van mal.
─Espero te guste esto ─digo acercándome a Galia.
Antes de que diga algo señalo el escenario al otro lado donde el DJ Moscú sonríe a la multitud, a escondidas de mi amiga envío un mensaje a lo que el chico responde buscándonos entre todos.
─¿Bromeas? ─pregunta mi amiga cuando nos señala.
Carcajeo cuando todos los presentes nos miran, cientos de ojos escrutándonos.
Insto a Galia a caminar entre todos, nos abren paso y cuando llegamos frente al DJ dos guardias nos abren el paso para subir a su lado. El chico es el mejor DJ de Moscú y estamos a su lado, espero que Galia disfrute esto porque el dinero que pague para que fuera posible haría enloquecer a papá aunque nunca me diría nada.
─¡Mis invitadas especiales!
Observo a todas las personas, un atisbo de pánico comienza a escocer en mi interior así que me fijo en mi amiga quién, por su parte está más feliz de lo que nunca la había visto.
Al menos sé que le ha gustado.
─¡Feliz cumpleaños a Galiaaaaaaa!
Extiende su nombre todo lo que puede, cuando termina continúa con su música pero cambia la canción a la que he pedido Burn de Ellie Goulding.
─¡Oh por Dios! ─gime mi amiga.
Es su canción favorita.
Las luces detrás de nosotras llaman su atención así que gira, aún pasmada, su nombre está escrito en medio de una pared de casi tres metros de alto y resalta con las luces que mande a poner debajo de él.
Debe de verse hermoso desde abajo pero ahora amo estar aquí, a su lado.
Gira hacia mí y tomándome desprevenida se lanza a mis brazos llorando. Tomo su rostro con una sonrisa enorme, paso mis dedos por sus mejillas húmedas y entonces termino por derramar un par de lágrimas yo también.
─¡Te amo! ─grito feliz.
Todo queda en silencio cuando cierra sus ojos, abre la boca para decir algo pero antes de que pueda hacerlo un estruendo sacude el lugar. Me tiro al suelo por inercia con Galia tomada del brazo.
La música se detiene cuando la balacera comienza, el DJ cae al suelo con el brazo sangrando pero logro verlo siendo arrastrado por sus guardias a la parte trasera. Alek llega en cuestión de segundos con nosotras, me muevo hasta él pero siento mi cuerpo pesado y el suelo resbaladizo así que miro hacia abajo.
El suelo está empapado, entre tanto levanto mi mano mirándola con horror. Está llena de sangre, busco la mirada de Galia pero su cuerpo está inerte con una herida en el pecho, al lado del corazón.
Sus ojos están cerrados y sus labios entre abiertos.
El líquido debajo de mí aún está caliente, es sangre. La remuevo gritando su nombre en medio del caos pero no me responde, cuando Alek llega a mi lado se arrodilla pero sus ojos quedan abiertos y sus manos se detienen. Está en shock.
─¡No! ¡No! ¡No me puedes hacer esto! ─grito desde el fondo de mi garganta.
Continúo moviéndola hasta que siento unas manos jalándome hacia atrás.
─¡Suéltame! ¡Suéltame!
Me remuevo queriendo soltarme pero Edmon es mucho más fuerte que yo así que termina siendo completamente inútil, me levanta en volandas sin esfuerzo llevándome lejos de los gritos y el caos pero sobre todo lejos de mi amiga.
Apenas logro ver a través de mis lágrimas pero sé que nunca olvidaré la imagen de mi amiga en el suelo, desangrándose en silencio mientras el mundo entero se desmorona.
Mientras yo me desmorono.
Siento mi garganta arder, mis ojos hincharse y mis manos temblar junto con todo mi cuerpo. No puedo creer que alguien pueda hacer algo como esto, nadie querría hacerle daño a mi Galia. Ella era mejor que cualquiera del grupo, ella deseaba salir del mundo en que vivimos e irse tan lejos como el mapa le permitiera.
Quería encontrar un amor que cruzara el océano para estar con ella mientras que yo solo quería que viviera a mi lado para siempre, hasta que un día nuestras almas se fundieran eventualmente.