Treinta y cuatro

1373 Palabras

—Él no te merece, Nella. El no merece tenerte. Nadie lo merece. —¿Y tu si? —preguntó confundida. Vicenzo se levantó de la silla plegable de playa y la miró desde arriba con rabia. —¡Si, joder! ¡Yo si! ¡No tienes la puta idea de lo que he hecho por ti, maldita sea! —¡No seas ridículo! ¡Te casaste conmigo solo para cobrar la jodida herencia que te dejaron! —explotó ella. Se levantó de la silla y se cerró el albornoz que poco a poco se había ido abriendo —¿crees que no veo lo que haces? ¿Crees que no supe que yo solo fui un medio para llegar a un fin? ¿Tan estúpida me ves que no crees que yo pueda darme cuenta que te casaste conmigo solo por eso? —¿Qué diablos dices mujer? — Vicenzo se acercó a ella cubriendo la distancia que los separaba. —¿De dónde sacaste esa mierda? —la agarró de

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