XIV. Love of my life

1257 Palabras
-Deberías pedir días libres -dijo Aidan a su madre cuando ya estaban en casa. -No te preocupes, no fue nada. Solo quedó un poco rojo, pero puedo trabajar -replicó ella, sin convencer a su hijo. -Si es por el dinero, yo puedo trabajar más horas, no me molesta. Pero no quiero que cocines en este estado, se nota que te duele. La mujer acarició el rostro de su hijo y le dio un beso en la frente. -No sé qué hice para tener un hijo tan bueno - Aidan se sonrojó, pero negó con la cabeza, mientras sonreía. Pero su madre continuó hablando-. Ahora, deja que me preocupe por ti, también. Te he visto muy decaído estos días. ¿Qué pasó? El chico se sorprendió ante la inesperada pregunta. -Nada, no sé de qué hablas. -Aidan, soy tu madre. Hay cosas que no me puedes esconder. El pelirrojo suspiró y decidió contarle la verdad. Al menos, parte de ella. -Hay... hay una persona que me cae muy bien. Es divertida, graciosa, amable, inteligente, le gusta la música, tiene una cara muy bonita... -Entonces, te gusta. -Ya, sí -Aidan se sentía raro al decirlo en voz alta, pero era la verdad- y bueno... el otro día nos dimos un beso. Y fue genial, o eso pensé, porque después esta persona casi que se escapó y ahora ya no me habla. Creo que fui muy impulsivo y no era el momento. Aunque probablemente, nunca sea el momento. -Si tienes la oportunidad, deberías pedirle perdón. Aunque quizás es solo una persona tímida o que necesita ordenar sus sentimientos. No la presiones, pero intenta hablarle, para que ambos aclaren lo que pasó. Aidan asintió con la cabeza. Debía dejar que Raen ordenara sus sentimientos que, por supuesto, deben ser confusos para él. ¿Besar a un chico? Impensado, sobre todo para alguien de su alcurnia. Así que los siguientes días, dejó de intentar hablar con el príncipe, y se esforzaba para no encontrárselo tan a menudo, a pesar de que trabajaba todos los días en el Palacio. Mientras tanto, el rey invitaba frecuentemente a los duques a la casa. A cenar, a almorzar, solo excusas para que su hijo pudiera acercarse más a Emily. La chica, que además de tener unos lindos ojos verdes, también tenía el pelo castaño y largo, era muy agradable. No tenía problemas en conversar con Raen. -A mi hija le gustan mucho las flores. Podrías mostrarle el bello jardín que tienen -le dijo el duque un día, y el joven príncipe aceptó hacerlo. Emily paseaba entre las flores y le hablaba de ellas, explicándole sus nombres y distintas propiedades. Entonces, lo tomó del brazo y lo acercó a una de ellas, para mostrarle ciertos detalles en los pétalos. - Realmente te gustan las flores -comentó Raen, sonriendo. -Mucho. Todas las plantas, en general. Me gusta aprender de ellas, las encuentro fascinantes. Ojalá pudiera vivir de cuidarlas, sería tan feliz si me dejaran ser jardinera. -Bueno, con tu estatus, podrías dedicarte a las plantas todo el día, ¿no? -Eso solo si me casara con alguien poderoso, como tú. Pero no quiero eso. No es nada en tu contra. La chica era demasiado franca. -¿No te quieres casar? -No es eso. Sí quiero casarme algún día, pero con alguien que realmente quiera... ¿Sabes guardar secretos? -Claro. -Hay un chico que me gusta, pero no es duque, príncipe, conde ni nada de eso. Es alguien que tiene una florería y no le molesta que le hable de ellas. Pero sé que mi familia no lo va a aceptar -dijo finalmente con resignación. De alguna forma, Raen comprendía su predicamento, así que le tomó la mano para confortarla. -Quizás ahora parezca imposible, pero en unos años... quizás puedas ser libre y elegir lo que quieras hacer con tu vida. Además, casarte con alguien que no sea duque, conde o príncipe, no le va a quitar las tierras o, no sé, el poder a tu familia. Ten confianza. Ella le sonrió y asintió con la cabeza. El príncipe era más sabio de lo que parecía, y quizás un poquito soñador. Alguien carraspeó tras ellos. -El rey solicita la presencia de ambos en el salón -dijo Aidan sin mirar a Raen, quien aún tenía a Emily tomada de la mano, e inmediatamente la soltó, como acto reflejo. -Gracias -dijo ella alegremente y se encaminó al Palacio. Raen quedó frente a Aidan unos segundos, y ninguno de los dos dijo nada, hasta que el pelirrojo levantó la mirada. Se le veía triste. -Siento haberte interrumpido. Entonces, se dio media vuelta, pero el príncipe lo tomó por la muñeca. -No interrumpiste nada, no es lo que crees. -No tienes que explicarme nada, está bien. No es necesario que siga fingiendo que somos amigos o algo. No se preocupe, príncipe. No lo volveré a importunar -replicó Aidan sin ninguna emoción en su voz y soltándose del agarre del otro chico. Raen sintió su pecho apretarse. ¿Así se acababa su amistad? Necesitaba hacer algo. -Pensé que eras más valiente. Tan contestatario y rebelde, pero te das por vencido muy rápido -lanzó el pelinegro, lo que hizo a Aidan volver a mirarlo, esta vez, con el ceño fruncido. -Porque estoy harto de seguirle el juego a su majestad. Intenté hablarte muchas veces, pedirte perdón, pero nunca me escuchaste. -¿Te arrepientes de lo que pasó? -No. Esa sola sílaba impactó a Raen. Él era un cobarde mientras Aidan estaba tan seguro de lo que quería y lo que hacía. -Y por qué me pedías perdón -insistió, sabiendo la respuesta. -Porque saliste corriendo. No quería hacerte sentir mal. No sé si estás confundido, no sé lo que sientes, pero pensé que yo también te gustaba... pero si no es así, perdón por haberte empujado a hacer algo que no querías... -No es fácil, ¿sabes? Es raro, está mal visto. -Ya, pero a quién le importa lo que el resto piensa. Claro, estaba hablando con la personificación de la rebeldía en contra de lo establecido. -A mí me importa. -Debería importarte más lo que sientes, lo que te haga feliz. -No es tan fácil. -Lo sé. Sobre todo para ti. Quizás todo esto fue un error. Nunca debimos ser amigos en primer lugar. Lo mejor será que olvidemos todo esto. Tu padre te llama. Antes de que Raen pudiera reaccionar, Aidan ya se había marchado, dejándolo solo entre las flores. Y esa noche, sin que ninguno de los dos supiera, ambos escucharon la misma canción. Love of my life, you've hurt me You've broken my heart, and now you leave me Aidan estaba tan enojado. De todas las personas que pudo haberse enamorado, tuvo que ser un príncipe. Que fuera un hombre era su menor problema, ya conocía a parejas del mismo sexo y eso no le molestaba. Pero él, que estaba en contra de la monarquía, se dejó llevar y ahora tenía el corazón destrozado y casi no podía manejar el dolor. Love of my life, don't leave me You've taken my love, and now desert me Raen estaba tan confundido. No quería asumir que todo hubiera terminado con Aidan, una de las pocas personas, sino la única, que le habían traído alegría ese tiempo. ¿Enamorarse había sido un error? Ahora se lo cuestionaba aún más, sabiendo que el otro chico también sentía algo por él. Pero no sabía qué hacer. Back, hurry back Please, bring it back home to me Because you don't know What it means to me.
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