Una enorme sonrisa había quedado plasmada en mi rostro. Nunca imaginé que llegaría a ser tan feliz a como lo era en ese momento; Luca y yo nos habíamos entregado el uno al otro a como nunca antes lo habíamos hecho con alguien más. Mi corazón amenazaba con salirse de mi pecho con el simple hecho de sentirme rodeada por los brazos del chico que había robado mi corazón. Su respiración estaba relajada, mientras acariciaba suavemente mi brazo. Bajó su cabeza y depositó un pequeño beso en mis labios; la electricidad que sentía con Luca, era algo nuevo y agradable, nunca pude sentir algo así con Ian. Y ahora agradecía nunca haber llegado a este punto con él. Porque había entregado todo mi amor en este momento, nunca pude entregar esta parte de mí a Ian y no quería entregarlo a nadie más. —¿E

