(...) Presente/ Lugar de entrenamiento de Kai y Seiko gran árbol de las afueras.
—Y eso amigos míos, es lo que sucedió —Expreso Kutetsu dándole cierre a su historia.
—Demonios ese Yakuso es peor de lo que imagine, su forma de pensar es horrible —Dijo Hamada, mordiéndose el labio —Cielos me hubiera gustado estar allí —Se lamentó la castaña.
—Es nuestro director después de todo, cuando aceptamos venir a este lugar debimos haber prestado más atención a las normativas, el sentido común carece de valor en este sitio —Suspiro Ryu afinando su guitarra.
Mientras hablaban, la luz del sol se hacía prominente, los tres jóvenes recostados al pie de aquel frondoso árbol reflexionaban sobre cómo deberían actuar tras saber con detalle cómo era el jefe de la institución.
—Se nos fue la madrugada hablando, la historia llevo más tiempo del que imagine —Comento el karateka levantándose —Iré a comer ¿Vienen conmigo? —Pregunto.
—Yo si voy, no hay mucho más que hacer —Acepto el albino acomodándose su instrumento en la espalda.
— ¡Oigan! ¿No planean hacer nada respeto a lo del director? —Dudo la deportista con cierta molestia.
—No podemos, las normativas son como quien las hace decide que sean y no rompe ninguna ley lo que saca de nuestras posibilidades una demanda —Explico Seiko a su amiga —Solo nos quedaría irnos del instituto, supongo que tú tampoco quieres eso —Acoto mirándola.
—Claro que no y menos al conocerlos a ustedes —Respondió con una sonrisa radiante.
—En ese caso vamos, supongo que tendrás hambre también —Invito Kurosaki.
—Déjenlo para después, tengo una reunión con unas amigas —Rechazo Kai la propuesta.
Ambos se despidieron y separaron sus caminos. Los muchachos siguieron hacia la cocina del instituto, era domingo, había mucha tranquilidad en los pasillos y aun más en el comedor, donde se encontraron con dos figuras familiares. Quienes sentados a un par de metros esperaban a que la comida les llegara.
—Bueno que tenemos por aquí, Shin y Sunohara, se ven cansados —Llamo la atención de ambos Seiko, haciendo que se despertaran de golpe.
— ¡Varón! Usted madrugando como de costumbre —Expreso el rubio con ánimos — ¡Copo de nieve! Te voy a cambiar el nombre a Droopy te consigo en todas partes —Completo con una burla.
// Droopy: Caricatura vieja de un perro que aparecía en cualquier lugar //
—Tú eres a quien no paro de encontrarme... —Hablo Ryu cruzándose de brazos.
—Compa —Sunohara tomo una breve pausa para bostezar —Que gusto verte —Termino entre cerrando los ojos.
— ¿Que hacen despiertos tan temprano? Nosotros porque nos gusta, pero ustedes se ven destruidos —Dudo Kutetsu.
—Hermano, nos llamaron para darnos comida y todo lo que involucre comida deliciosa entra en mis prioridades —Aseguro el hombre.
—Déjame adivinar... Es Nanami quien cocina —Afirmo el karateka con una sonrisa.
—Para que te digo que no, si tú sabes que es así —Admitió el economista.
— ¡Voy pasando! —Una voz tierna se aproximaba con unas bandejas.
—Hablando de la reina de Francia —Susurro el informático levantándose con emoción al ver a la pequeña llegar.
Rápidamente fue ayudada por Seiko y Ryu. El primero silbaba ante el gesto de la joven hacia sus amigos, mientras el albino se limitaba a que los platos no se le cayeran. Cada uno tenía un delicioso conjunto de arroz con bolas de carne con una deliciosa salsa de queso parmesano, mientras el otro era un dulce de tres leches.
—Disfrútenlo, no creo que este muy bueno... ¡Pero hice mi mayor esfuerzo! —Al voltear a la cocina, el profesor Matsumoto la saludo con un pulgar.
— ¡Se ve delicioso! —Gritaron los cuatros jóvenes al unísono.
Shin y Sunohara agarraron sus cubiertos, sin poder resistirse probaron de inmediato la comida, sus ojos se iluminaron pues el sabor era perfecto, la cocción asombrosa y las especies muy bien equilibradas. Sin negarse por el postre su boca se deleitó nuevamente con el dulzor de aquel platillo, la satisfacción de ambos era notable.
— ¡Esto está buenísimo! —Exclamo el rubio contento, dando otro bocado.
— ¡Esta maravilloso! —Afirmo el chico de lentes, feliz por la comida.
— ¡Me alegro de que les gustara! —Feliz y animada, Furukawa no dejaba de saltar contenta por la reacción de sus amigos.
—Esta... Esta... ¿¡Donde esta!? —Mientras se distraían con Nanami los platillos les habían sido arrebatados.
Los responsables del hurto eran Seiko y Ryu, quienes a unos metros estaban probando la comida y compartiendo el deleite que hasta hace unos instantes solo tenían ellos. Nana quería intervenir, pero fue llamada por el Chef Kenjiro Matsumoto quien se sentía intrigado por conocer los resultados de la joven.
— ¡Mira tú! ¡Devuélveme mi comida! —Se abalanzo el economista sobre el guitarrista.
— ¡Brother! ¡Dame esa comida o te dejo sin absceso a Internet por el resto de tu vida! —Amenazo el hacker corriendo hacia su compañero.
— ¡Ni lo sueñes Pirobo! —Se defendió Kutetsu.
//Pirobo: No tiene un significado real es más un modismo dicho por Seiko quien disfruta de los apodos //
Mientras peleaban entre si y comían en el proceso, unas figuras femeninas pasaron a su lado haciendo que todos se detuvieran por una fracción de segundo sorprendidos por lo que veían. Todos se frenaron excepto Shin, quien le metió un golpe a Kurosaki en el estómago y le quito la comida. Al sentarse las chicas se reían por la actitud de los hombres, rápidamente un chico de la cafetería pidió sus órdenes, quien no anotaba bien debido a lo hermosa que eran las damas.
—Esas mujeres si están buenas dios mío —Aseguro el rubio viendo disimuladamente y en voz baja.
—Son unas bellezas —Comento Sunohara con los ojos bien abiertos.
—A no hermano, usted tiene que concentrarse en Nanami, esas de allá son nuestras. Bueno dos mías y a Ryu le dejamos que se quede con el profesor de cocina —Dijo el economista haciendo molestar al albino.
—Bueno ricitos que es lo que te--- —Mientras se levantaba y se iba a agarrar a golpes con su rival las muchachas voltearon a verlos, solo para empezar a reírse, acción que hizo que ambos se sonrojaran y soltaran.
—Bueno ustedes sigan en lo suyo, yo voy con Nanami —Concentrado en su labor, Tendo se levantó y dirigió a la cocina —Así aprovecho también de hacer mi "Fórmula mágica" —Pensó alegre.
— ¿No te molesta que vaya con ella? —Cuestiono el karateka.
—Ni un poco amigo, si lo logra excelente, pues no es un mal hombre, solo promiscuo pero se ha enganchado. Mientras que si no lo consigue, entonces el camino estará libre para mí —Seguro y confiado respondió Shin a la pregunta del colega.
Durante el intercambio disimulado de miradas la comida llego a las mesas de aquellas damas, los hombres pidieron a otro mesero que les trajera algo de pan tostado. La mirada de una de ellas era furtiva hacia Ryu, quien se sentía orgulloso de ser el centro de atención. Por otro lado Seiko no dejaba de mirar a una joven de cabello largo n***o y de un busto increíblemente prominente.
— ¡Oye! —Jalo el rubio a su amigo — ¿Estás loco? Las tiene grandes, pero como sigas así se van a cambiar de mesa —Explico.
—A ella, la quiero a ella —Hablo con decisión Kutetsu.
—La otra me quiere a mí, está hablando con sus otras amigas al oído. Seguramente me reconoció —Expreso Kurosaki —Muchos saben de mi música, pero pocos de mi rostro —Agrego con determinación.
—Bueno, la verdad es que la que me dejan es seguramente la más normalita de las tres. Pero yo hablo hasta por los codos, si ustedes quieren hacemos esto, vamos como emisarios y usamos a Ryu como centro, así haces tú jugada varón —Finiquitando la estrategia, Shin era claro en sus palabras.
— ¡Fuego! —Acepto sin dudar el artista marcial, quien estaba rojo de la emoción.
— ¡Momento! No dije que estuviera de acuerdo —Para cuando el guitarrista iba a negarse ya estaba siendo empujado por sus otros dos amigos.
Tal y como fue planeado los tres estaban en frente de esas mujeres, ninguno tenía una expresión de pánico, salvo el karateka, quien seguía nervioso al notar que la chica que vio era todavía más hermosa de cerca.
—La verdad es que vimos que en la mesa sobraba algo de espacio ¿Les molesta si las acompañamos? —Pregunto con seguridad el economista.
—Seguro, solo si el chico se sienta a mi lado —De estatura media y de cabellera castaña oscura, acepto apuntando al albino.
—Hecho, quien podría negarse a estar sentado a tu lado —Sin perder ni un segundo, el hombre se puso junto a la chica —Soy...
—Kurosaki Ryu ¿Verdad? No es la primera vez que escucho tu voz, te reconocí por ella cuando fuiste a golpear a tu amigo, era la misma que sonó en el poblado cuando tocaste contra el flacucho —Interrumpió al hombre —Mi nombre es Fu Asuhara un placer, soy tu fan —Se presentó la mujer, quien además poseía unos penetrantes ojos aguamarina y un cuerpo sumamente voluptuoso.
—Que conste que si esa pelea empezaba yo hubiera sido quien habría ganado —Aseguro con determinación sentándose frente a la dama —Soy Shin y lo dejamos hasta allí, tu nombre y el de tu amiga —Dudo disimuladamente para que Seiko no mostrara interés.
—Con esos brazos no dudo que hubieras ganado. —Susurro la muchacha viendo al joven —Soy Uolet Brosnam y ella es Angela Skyena, somos de modelaje es un placer —Sonrió la chica y estrecho la mano de ambos.
Estas dos mujeres eran bastante diferentes, la primera tenía el pelo corto, su figura era delgada y no demasiado alta. Todo lo contrario a la segunda quien era mucho más acuerpada, tenía grandes pechos y su largo cabello n***o llegaba hasta sus nalgas, una figura digna de modelo.
— ¿Y tú cómo te llamas? —Cuestiono la señorita que causaba interés en el artista marcial.
—Yo soy Seiko Kutetsu del área de karate, mi amigo aquí es de economía y Ryu… Bueno, no necesita presentaciones —Respondió con algo de nervios.
— ¡Ah! ¡Tú debes ser al que le rompieron una silla en el bar y ni se inmuto una amiga nos lo contó! —Afirmo con una carcajada.
—Ese soy yo —Admitió el hombre de cabellos grises, riendo junto a ella.
La conversación siguió por un rato, entre todos había una fuerte tensión, salvo con Shin y Uolet quienes conversaban más como amigos, de una lado a otro Angela y Seiko se preguntaban por gustos, ropa, autos, se interesaban el uno por el otro, mientras Ryu y Fu conversaban sobre música y se lanzaban provocativas miradas. Todo marchaba bien hasta que tres figuras se fueron acercando.
— ¡Oye tú! —Exclamo uno de los chicos.
—Estoy algo ocupado... —Respondió el artista marcial dejando de hablar con la modelo.
—Así que fuiste el que derroto a Kenshiro, sabes, él era nuestro compañero judoka —Expreso irritado otro de los hombres.
—Fue un buen peleador y casi me derrota ¿Ustedes vienen para? —Hablaba mientras se preparaba pues no era la primera vez que algo así ocurría.
— ¿No es obvio? Venimos a reventarte la cara en su nombre —Amenazo el tercero a su derecha.
— ¿Y él sabe de esto? Alguien tan honorable… Dudo que este a favor de esta basura —Comento listo para enfrentarse a ellos.
—Sera un regalo —Dijo el líder de los tres acomodando su postura.
— ¡Esperen! —Poniéndose en medio de ellos, Skyena detuvo la pelea.
Seiko estaba sorprendido, él sabía que no serían ninguna clase de problemas, Ryu y Shin estaban tan seguro de ello que ni se molestaron en intervenir, por eso le pareció sumamente raro la actitud de la mujer.
— ¿Y tú quién eres? Aparta, esto no te incumbe —Discutió secamente uno de los sujetos.
—Sí, no es necesario que tu... —Antes de que Kutetsu le dijera algo, la modelo hizo algo que lo dejo sin palabras.
—Él es mi novio... Así que no se atrevan a tocarlo —Con una respuesta tan directa todos quedaron en Shock.
Los hombres no paraban de reír, mientras que el economista y el guitarrista habían quedado con la mandíbula al piso y el rojo en Seiko pasaba a azul con morado.
—Bueno, bueno, nos marchamos por ahora. Pero que sepas que queda en el aire, no esperaba que tuvieras una chica tan sobreprotectora, gózalo mientras te dure —Ante la situación, los hombres optaron por retirarse, cosa que era mejor para ellos, pues sin saberlo se habían librado de una golpiza.
—No se preocupen —Tomando una de las bandejas de acero llamo la atención de quienes lo amenazaban —Los estaré esperando —Con sus manos el karateka la doblo con facilidad, haciendo que los tipos se fueran corriendo asustados —Gracias por lo que hiciste Angela.
—No... Fue nada —Respondió sonrojada — ¡No somos novios! No te hagas, solo fue por ya sabes, no me gustan los pleitos —Se apartó al momento del hombre para volverse a sentar.
— ¡Bueno! Eso fue... Interesante ¿Harán algo por la noche? —Pregunto el rubio motivado.
—Hasta donde yo sé, nada ¿Se te ocurre algo monsieur? —Dijo Uolet recibiendo aprobación de sus amigas.
// Es la terminología francesa para señor //
—Hay un bar de apuestas en el poblado, el sitio donde trabaja Seiko y donde le partieron su respectiva sillita en la espalda, es bueno, deberíamos ir mas tarde —Propuso el economista con una sonrisa.
— ¡Esta dicho! ¿A las 8 estaría bien? —Dudo Angela.
—Excelente
—Entonces nos vemos luego chicos, ya es hora de volver a clases —Se levantó Fu seguida por sus amigas.
Tras unos momentos las muchachas se habían ido, los colegas quedaron solos y estaban emocionados por su triunfo.
— ¡Esto si es un cuadre bello! —Exclamo Shin con euforia.
—Te luciste amigo ¡Te luciste pablo! —Grito Seiko abrazando a su compañero.
—Debo admitir que la salida estará buena —Acepto Ryu con una sonrisa ladina.
En lo que celebraban, un chico de lentes iba camino a ellos, con una mochila en su espalda y un olor peculiar.
—Por sus sonrisas diría que les fue bastante bien —Hablo Sunohara.
—Pues si enano, nos fue de maravilla, tenemos una salida bien buena... Por cierto ¿Qué traes allí? Apesta a aguardiente —Cuestiono el economista.
—Esto amigos, es mi fórmula mágica patentada. Es una mezcla entre zumo concentrado de parchita, licor de malta, azúcar y anís de cartujo —Explico el contenido, sacando el envase de su bolso y poniéndolo en la mesa para que fueran capaces de probarlo.
—Ósea... Es una guarapita de parchita —Simplifico Kurosaki viendo el interior.
—Resumido… Sí
Mientras discutían sobre eso, Seiko agarro un poco y se lo bebió. Tras saborearlo un momento lo escupió sobre una de las mesas.
— ¡j***r sabe horrible! —Tras decirlo todos tomaron un poco y lo probaron, notando que no estaba tan mal.
—Esto lo que esta es bueno —Dijo Shin, bebiendo.
Al pasar un rato el karateka volvió a agarrar y esta vez si se lo trago.
— ¡Oye! ¿No dijiste que estaba horrible? —Pregunto irritado Sunohara.
—Así es... Pero es asquerosamente adictivo —Respondió, tomando con tranquilidad.
— ¡No pueden tomar aquí! ¡Váyanse o bótenlo! —Discutió Matsumoto desde la cocina.
— ¡Ya nos vamos camarada! —Vocifero el rubio con cierta molestia.
—Les tengo una noticia, ustedes cuadraron algo bueno para la noche, pero yo… Tengo algo bueno para ahora mismo, Nanami nos invitó a todos —Comento Tendo dejándolos con intriga.
—Cuéntanos pequeño —Se interesó Ryu.
—Momento que falta alguien para que estemos completos, a él también le interesara esto, cuando lo encontremos les doy más detalles —Señalo Suno, marcando un numero en su celular —Alo... ¿¡Hayato!?