Puede besar a la novia dice el juez. —¡Prefiero no hacerlo!—dice Alexander, esas palabras hacen que Penélope, sé indigne. Y se da la vuelta gracias a Dios solo está su familia cercana, lo último que quiere es que todo el mundo se burle de ella. Alexander camina rápidamente para alcanzarla, la toma del brazo, y Penélope voltea, y él le dice: —Ya veo que no entendiste que ¡Eres mía! No te puedes irte así. —Estás loco, ya me casé contigo, que más quieres. —Nada, ya vamos de este maldito lugar. Roberto se acerca, pues se percata de la situación. —Mi hija se va conmigo señor Blair Ambos se miran como si se quisieran matar, se respira su odio en el aire, están a punto de armar una pelea, pues los dos tienen los nudillos blancos. Penélope para evitar que ese par se mate, dice: —Padre no

