Una semana después… Alexander está arreglándose para su boda, se está acomodando su traje, se mira en el espejo, está más guapo que nunca, está muy nervioso y ansioso, se ve un poco demacrado pues escasamente ha dormido. No ha visto a Penélope desde aquella ocasión en su departamento, y aunque trate de negarlo está emocionado de casarse con la mujer de la cual está enamorado, pero a la vez siente culpa por las circunstancias en las que llevará a cabo dicha boda, nunca en su vida había estado tan confundido, pero desde que Penélope entro a su vida está estaba llena de confusión. Tocan a su puerta. —Pase. Entra Benjamín, y le dice: —Estamos listos, Alexander cuando quieras nos vamos. ¡¿Estás seguro de que quieres hacer esto?! Después de lo que descubrimos de ese señor. —Sí. —Pero… ¿Por

