Penélope está dando vueltas, en el Penthouse, trata de tranquilizarte, pero es imposible. Está temblorosa, y muy angustiada, la idea de que le pase a Alexander la está consumiendo en la desesperación. No sabe que hacer, camina hasta la cantina y se toma un trajo para calmarse. —Sé que sea compartido cómo todo un ¡Hijo de Puta! Pero no quiero que lo lastimen. Va a su recámara, y se mira en el espejo, y ve cómo está manchada de sangre, prende la regadera, y sin importarle que el agua esté fría se mete, tampoco le importa su vestimenta, ve cómo la sangre de su vestido, se va cayendo, no puede evitar pensar, en el hombre que murió ante sus ojos, siente como un escalofrío, recorre su cuerpo entero, no es por el agua fría, es por qué tiene ese sentimiento, de pensar; que su padre podría ser un

