La hermosa Penélope está en el avión, en un vuelo comercial con destino a California, va con el alma rota, no puede entender como alguien puede ser tan cruel, no logra comprender por qué Alexander, la trata de esa manera, su mirada está perdida entre las nubes, se le salen una cuantas lágrimas. Su guardaespaldas nota eso, y me da un pañuelo. —No llore más señora. Verá que tono estará bien. —Gracias Malcolm. —De nada señora. Ande trate de dormir es un vuelo largo y sé ve que no ha dormido bien. —Si lo intentaré. Penélope se recarga, y después de una hora el sueño la vence, no quiere saber nada de Alexander, lo que más quiere es olvidarse de él. Penélope nunca se imaginó que amar a Alexander sería tan difícil y doloroso. Pasan un par de horas, y por fin aterrizan, y enseguida que salen

