Capitulo 4: Traición.

2700 Palabras
La bella Penélope está sentada en una cafetería del aeropuerto, pensado en su futuro. Está tomándose un café con leche, escucha su celular, y es su padre. Entre su padre y Liam, ya tiene más 30 llamadas perdidas. —¡Joder! ¿Por qué no me dejan respirar un momento? Entre Liam y mi padre a veces siento que me ahogo. Son demasiado sobre protectores y en muchas ocasiones asfixiantes. Se toma su café con calma, mira la hora, y decide hablarle a Lauren para que venga por ella. Suena dos veces el timbre de su celular: ¡Ring, Ring! Lauren le contesta. —Hola hermosa, ¿Dónde estás?—Se escucha una canción de «Dua Lipa», en el fondo. —Estoy en el aeropuerto, y ¿Tú? —En una fiesta…, ¿Qué haces en el aeropuerto? Te vas a fugar con un amor secreto. —¡Tienes una gran imaginación, amigo! Te hablaba para que vengas por mí, por favor, me quedé sin gas y no traigo dinero, ni mis tarjetas —¡Pues, ya que! Solo lo hago porque te amo. —Eres el mejor. —Lo sé, no te muevas, llego en unos minutos. —Gracias—, ambos cuelgan. Penélope se queda esperando a Lauren, y sigue pensando en si en verdad quiere compartir su vida con Liam. De pronto alguien la asusta por detrás. —¡Buu! ¿En qué piensas?—dice Lauren. —¡Tonto me asustaste! —Esa era mi intención, pero dime: ¿Qué haces aquí? Se supone que deberías estar, en la fiesta que te hizo tu padre. —Debería—dice Penélope suspirando….—Es que Liam ¡Quiere casarse a finales de año! Y nos peleamos porque no estoy de acuerdo. Si lo hubieras visto se puso cómo loco, no sé qué creer. —¡Ay nena! Cuántas veces te he dicho, que deberías salir con alguien más. Liam ha sido tu único novio, y ni siquiera te los has follado. —¡Lauren! No digas esas cosas en voz alta, alguien te puede escuchar. —Quien me va a escuchar. Por favor Penélope hazme caso, sal con alguien más o por lo menos fóllate primero al imbécil de tu novio. —Lauren con ¿Quién saldría? Si todos los hombres buenos están casados, tiene novia, o son gays. —En verdad no conoces a nadie que te llame la atención—. A Penélope se le viene la imagen de Alexander, pero enseguida lo borra de su mente, pues da por hecho que jamás lo volverá a ver. —Ven vamos a la fiesta, y tal vez ahí conozcas a alguien. —No sé, sabes que a mí, padre no le gusta que vaya a esas fiestas. —¡Por el amor de Dios Penélope! Solo es una fiesta, ya estás en edad de salir a divertirte. —Vale vamos pero únicamente un rato. Lauren aplaude, pues le encanta salir de fiesta con Penélope, pues es muy divertida cuando tiene unos tragos encima. Pero casi no salen porque Liam es muy celoso, y su padre muy sobre protector. Y está el hecho que su padre no lo quiere por ser gay. Lauren toma de la mano a Penélope, y caminan hasta el estacionamiento, se van el carro de Lauren. Llegan a la fiesta unos minutos después. Es una fiesta para festejar a los egresados, hay demasiadas personas, y la música está para reventar los oídos. —Ven vamos por algo de tomar—caminan hasta el barril de cerveza, toman dos vasos y se sirven. —¡Salud! Por los dos Ingenieros Civiles, más guapos de toda California—dice Lauren. Chocan sus vasos, y se toman de un solo trago la cerveza, se vuelven a servir, y hacen lo mismo un par de veces. Penélope empieza a sentir el efecto del alcohol. —Ven vamos a bailar—Toma de la mano a Lauren, y van a la pista de baile, Penélope comienza a bailar de manera sensual, y el efecto del alcohol la hace sentir más ligera. Así que baila, brinca, y grita, se siente feliz la sensación de que es libre y dueña de su vida, esa sensación, la llena emoción. Pasa las horas, y sigue bailando, tomando, y jugando juegos tontos, pero lo está disfrutando pues ella sabe, que quizás está sea la última noche que se divierta de esta manera. —Voy al baño—dice Penélope —¿Quieres que te acompañe?—pregunta Lauren. —No tontis estoy bien, no tardó. —Está bien, pero con cuidado. —Si, no te apures. Penélope camina hasta el baño, y llega, y se sienta hacer pis, y mientras hace, su cabeza le da vueltas, se levanta y se tambalea un poco, camina hasta él lava manos, se mira el espejo, mientras lava sus manos, escucha que la manija se está abriendo, y se asusta, y se mete en la regadera, y se acuesta en la tina. Escucha unas voces muy conocidas. —¿Cuándo te cases con la mojigata de mi prima, nos seguiremos viendo?—dice Alondra. —Claro, preciosa, sabes que solo estoy con ella porque mi padre me obliga, para que tengamos más poder en la empresa; cuando consigamos lo queremos, la votaré, pero no hablemos de eso, y ven acá. Liam estampa su boca en Alondra de manera violenta, la carga, y la sube en un mueble, que hay en el baño, le quita sus bragas, se baja los pantalones, y sin más la embiste. Penélope al escuchar eso, se asoma, y ve cómo su prometido, se está follando a su prima. Ella quiere gritar, pero haga sus gritos con sus manos. No puede creer lo que está viendo, no quiere seguir mirando, y se acuesta en la tina del baño, y se tapa los oídos, pues no quiere escuchar los gemidos de esos traidores. Su corazón le late rápido, y el dolor es muy grande, y este es latente en su estómago, pues siente un hoyo. No puede evitar que las lágrimas salgan. Pasan un par de minutos, se quita las manos de los oídos, y logra escucha que sé que se abre la puerta. Se queda acostada en la tina, pues lo que acaba ver, la rompió por dentro, llora y llora. En eso entra Lauren, y grita: —Penélope ¿Está aquí? —Si—dice sollozando. Lauren camina hasta la tina, abre la cortina, y la ve llorando cómo bebé, enseguida piensa lo le peor —Penélope, ¿Qué te pasó? Ella no habla, y sigue llorando. Lauren le levanta la mano y le dice: —Dime algo Penélope, me estás asustado. —Lau...ren, acabo de ver la cosa más horrible… ¡Cómo fui tan estúpida, para no darme cuenta! —¿Qué viste? —Los vi follando a Liam y Alondra ¡Esos hijos de puta! Me han visto la cara, no sé por cuánto tiempo. —¡¡No puede ser!! Esos malditos, ven vamos a mi casa, para que te tranquilices y reflexiones que es lo qué harás. Saca a Penélope de la tina, y se van de la fiesta, toma su celular, le avisa a su padre que está con Lauren, y que llegará mañana, pues en estos momentos lo último que quiere es escuchar las recriminaciones de sus padres, por irse de fiesta. Llegan al departamento de Lauren. Él vive solo desde hace un par de años. Entra y se sientan en el sofá. Lauren abraza a Penélope, y le acaricia el hombro, y le dice: —Tranquila hermosa, verás que todo estará bien. —No lo puedo creer, es que cómo no me di cuenta. Y con mi prima habiendo tantas mujeres en el mundo, y Alondra es mi prima, ¡Joder! Crecimos juntas—dice con lágrimas en los ojos Penélope. —Cálmate nena, ahorita todo parece n***o, pero poco a poco se irá aclarando. Lauren se levanta, va a la cocina y le entrega un vaso con agua. —Toma, te caerá bien un poco de agua. —Gracias. El teléfono empieza a sonar, Lauren se percata de que es su padre. —Es tu padre. Deberías contestarle. —No tengo ganas de escucharlo, por favor apágalo. —¡¿Segura?! Ya ves que tu padre es bien intenso. —Segura —Bueno solo espero, que no venga por ti, con un equipo de guaruras. —También lo espero. —Ven vamos a dormir. Descansar, te sentará bien. Penélope se levanta, y ambos caminan hasta la recámara de Lauren. —Toma—Lauren le da una pijama a Penélope. —Toma un baño verás que eso te hará sentir mejor. Penélope le recibe la pijama, y se va al baño sin decir nada. Prende la regadera, se desnuda, y cuando el agua está caliente se mete. —Ojalá el agua se llevará, todo esto que siento. Termina de bañarse, se mira en el espejo, y sus ojos están hinchados de tanto llorar, se seca su cabello, y se lo cepilla lentamente sigue sollozando, se cambia y sale. Lauren está acostado. —Ven acuéstate hermosa. Mañana te vas a sentir mejor —Gracias Lauren, por todo; no sé que haría sin ti. —No hay nada que agradecer hermosa, sabes que te quiero mucho. —Y yo a ti. Lauren abraza a Penélope fuerte, pues le duele verla así, para él Penélope es cómo una hermana, ya que ella fue la única persona que lo acepto, cuándo decido salir de closet. Y Penélope vuelve a llorar en brazos de su amigo, pues lo que le más le duele es la traición. Llora hasta quedarse dormida. *** Roberto le vuelve a marcar nuevamente a Penélope, y lo manda directamente a buzón —¡Maldición! Apago el maldito teléfono. Tengo que ir por ella—Se pone una chaqueta, esta a punto de salir cuándo, es interrumpido por su esposa. —¿A dónde vas a estas horas Roberto? —Por Penélope. —¡Por el amor de Dios Roberto! No seas ridículo, deja a esa estúpida mocosa dormir en la casa de su «Amiguito», ¿Qué es lo que te preocupa? El imbécil de su amigo es gay no le va a tocar un pelo a tu adorada «Hija». De todos modos recuerda que Penélope se va a casar Liam muy pronto, ¿Cómo vas a impedir que tengan intimidad? Antonella sabía que Roberto era demasiado protector con Penélope, la cuidaba mucho más que ella, y por eso la dolía. —¡No digas estupideces! Y quítate. Empuja a Antonella de tal manera que termina en el suelo. —No soy estupideces, el estúpido eres tú, al ir a buscar a tú «A dorada hija», cómo te vas a ver llegando a la casa de Lauren. Solo vas a hacer el ridículo—Antonella se empieza a reír, y en eso Roberto se acerca y la toma del pelo con gran fuerza que parece que se lo va a arrancar. Antonella suelta un grito de dolor. —¡Suéltame, Suéltame! Me lastimas. Roberto la suelta y la tira en suelo, y es tanto su coraje que le da un par de patadas. Y le dice: —No sé, porque sigo casado con una perra cómo tú. Roberto la deja de golpear, Antonella se levanta con gran dificultad. —¡Sigues conmigo! Porque está perra sabe todos tus secretos, que no se te olvide que si abro la boca sería tu ruina. —Nuestra ruina, porque si yo me caigo, lo haces tú también—Dice Roberto sosteniéndole la cara a Antonella. —Lo sé, es por eso que juntos por siempre «Mi amor» Roberto suelta a Antonella, y sale furioso de su recámara. *** Penélope despierta con un terrible dolor de cabeza, y con los ánimos por los suelos. Se percata que su amigo no está en la cama, se pregunta: —¿A qué hora serán?—Mira el reloj y son 11:30 a.m. ¡Joder! Mi padre me va a matar. Se levanta, y camina hacia el closet de Lauren, saca un chándal de su amigo, y se lo pone, le queda enorme, pero no quiere ponerse su vestido, sale de la recámara, y Lauren en esta en la cocina preparando café. Lauren se percata de su presencia, y le sirve una tasa de café. —Toma te va a caer bien, ¿Cómo te sientes? —Mejor gracias—dice Penélope, con pocos ánimos. —¡Amiga! Verás que con el tiempo estarás mejor —Lo sé. Prende su celular, y de inmediato le entra una llamada de su padre. Hace una cara de no puede ser. —¡¿Es tu padre?! —Si—dice suspirando —. Es mejor, que me vaya. —Creo que si, ¿Quieres que te vaya a dejar? —No amigo, no quiero meterte en problemas, solo por fis préstame para el taxi. —Claro, espérame un momento. Lauren va a su recámara por el dinero, sale, y le da $ 100 dólares. —Toma. —Gracias mañana te los doy. —No te preocupes princesa. Penélope, camina hasta la salida, y antes de irse le da un abrazo a Lauren —En verdad muchas gracias. —No hay nada que agradecer, mañana nos vemos, y tranquila todo estará bien. Penélope sale del departamento de su amigo, y sale. En cuanto sale se monta en un taxi. Va ida mirando por la ventana, y es distraída pues algo le llama la atención, ve el hombre con el que choco corriendo, solo puede pensar: —¡Woo! Que hombre tan guapo, malo que es todo un ogro ¿Quién será? Sale de sus pensamientos, porque el chófer del taxi la interrumpe: —¡Señorita, Señorita! —Perdón, dígame. —Únicamente para saber si desea que cierre la ventana. —No así está bien así gracias. 15 minutos llegan a la reja de su casa —¿Cuánto es señor? —$70 dólares señorita. —Tome, y quédese con el cambio. —Gracias. Sale del taxi, y camina hacia la enorme reja de su casa, coloca el dedo índice y está se abre. Camina, lentamente, pues sabe que su padre hará un drama. Llega abre la puerta, y su padre la está esperando. Cómo lo esperaba. Roberto la mira de arriba abajo, y se percata de que la ropa que trae puesta es de hombre, se pone más que furioso, y le grita: —Se puede saber: ¿Por qué demonios estás vestida de esta manera? Dónde me enteré de que estuviste con alguien Penélope, si tu novio te viera de esta manera vestida, pensaría lo peor. —Lo que crea Liam me importa un cuerno, por mí que se va al diablo ese imbécil, y si me permites, me voy a mi recámara. Penélope camina más que rápido, y se va a su recámara. —¡Penélope, Penélope! Ven aquí ahora mismo. Penélope no hace caso, pues está harta que su padre la trate cómo una cría. Roberto va detrás de ella, pues quiere saber: Si durmió con alguien. Penélope está a punto de cerrar la puerta. Pero, Roberto se lo impide, entra a su cuarto, la sostiene de los brazos y le dice: —Dime: ¡¿Has dormido con alguien?!— y la sacude demasiado fuerte. Penélope no entiende el comportamiento de su padre. —¡Me estás lastimando Padre! Y para tu información, ¡No dormí con nadie! Roberto la suelta y le pide disculpas: —¡Perdón hija! Solo que Liam no se merece tal comportamiento. —Liam es un maldito, y para que te enteres no me casaré con él. —¡¿Qué?! No Penélope debes casarte con él. —No padre y es mi última palabra, por favor sal de mi recámara —Penélope por tu bien arregla las cosas con Liam. Esa boda se bebe llevar a cabo. Penélope no sabe que decir, pues su padre nunca había sido tan insistente para qué casará ¡No sabe qué hacer! Pero ni loca se casa con el desgraciado de Liam.
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