Llegamos con 2 horas de retraso a las aldeas de cynthia, era un lugar pequeño, si acaso había unas 20 cabañas con un máximo de cincuenta en población, el paisaje no era muy distinto a Alberta con sus característicos árboles que representan Canadá. Bajando del autobús camine unas 23 millas al sur de la carretera hasta llegar al kilómetro 16 y 31 donde encontré un "tinimarket" abierto las 24 horas. —¡Al fin!— dije suspirando de satisfacción. Los pies me punzaban, había perdido la noción del tiempo y el sol comenzaba a escasear en el cielo. Llevaba horas caminando por la carretera sin ver un solo lugar en el cual poder comprar algo de tomar y comer. Tenía la boca espumosa y reseca. En el último kilómetro me había atacado una tos seca que hacia dolerme la garganta por el esfuerzo. Mi

