Alessandro
“Se parecen bastante y cualquiera creería eso”.
Las palabras de Luca se clavaron en mi mente porque es cierto.
El mismo color de ojos, cuando sonríe abiertamente su sonrisa es idéntica a la mía y sin mencionar que tiene algunos rasgos parecidos a mi querida madre cuando era joven, cuando decidió dejarme atrás e irse de viaje por Latinoamérica.
No puedo negar que desde que la vi con su mirada gacha y asustadiza e incluso un temblor como un chihuahua un instinto de protegerla se activo en mí, como una pieza faltante de un rompecabezas.
Y aunque no apreciara a la mujer que me trajo al mundo, ver a Celeste con sus facciones parecidas disminuía ese rencor hacia ella, me hacía olvidar el abandono por su parte en mi niñez y su actitud demandante y altanera cuando volvió a nuestro “hogar”.
- Puedes pedir lo que quieras – le ofrecí la carta a Celeste la cual la tomó con duda – tenemos que estar bien alimentados para rendir nuestro día al máximo – le sonreí y me devolvió la sonrisa asintiendo.
- Alessandro pagará – mi amigo acunó la mejilla de Celeste poniéndola sonrojada de inmediato – me ganó una apuesta y dijo que con ese nos invitaría al desayuno – jadee.
Pero no negué ante la mirada expectante de esa pequeña que llegó a derrumbar las paredes de Christopher.
Desde que la vimos tocar y que me mandara a investigarla capte la curiosidad de él hacia ella y eso me encantaba. Christopher es como un hermano mayor para mí aunque solo nos llevemos un año, y desde que decidió cambiar su forma de ser y levantar muros en su corazón ante la desgracia llamada Carina, no lo había visto tan condescendiente con alguien del sexo opuesto, y que le brillaran los ojos al ver a una chica humilde y todo lo contrario a esa bruja que lo partió en dos me hacía sentir que por fin había llegado algo bueno a nuestras vidas.
- Christophe, Alexandre – levantamos la mirada y ambos nos pusimos de pie para saludar a nuestro amigo - quel plaisir de vous avoir dans mon restaurant – nos estrechaos la mano y conversamos un poco con él – Et qui est cette beauté ? – se acercó a ella cuando se levantó y tomó su mano para besarla.
Christopher y yo nos miramos. Instintivamente sonreí al ver los celos en cada rincón de su rostro, tuve que mirar a otro lado para evitar soltar una carcajada y hacer el momento más incómodo cuando Celeste fue retirada con suavidad y Chris sirvió como escudo humano.
- Fréderic ella es mi hermana, Celeste, te agradecería que ahora hablemos en italiano para que ella pueda ser partícipe de la conversación – llegué al lado de ella sacándola del escondite que Christopher la puso.
- Pero por supuesto – juntó sus manos maravillado – es raro que nunca la haya visto en nuestras reuniones, se parecen bastante – Christopher rascó una de sus cejas – hoy pueden comer lo que deseen, va de parte de la casa, me retiro, el deber manda, à bientôt – se retiró haciendo señas a los camareros.
- No es la primera vez que dicen que se parecen – nos sentamos de nuevo – y ahora que los detallo … - Chris pasó su mirada de mi a Celeste – podrías reclamar la fortuna de los Berlusconi y todos te creerían – Celeste agachó la mirada y yo me reí.
- Mi padre quedaría maravillado si se da cuenta de lo que está pasando, Celeste Berlusconi – ella alzó la mirada – suena bastante bien.
- O Alessandro Escobar – todos nos reímos.
- Ya me quiero imaginar la cara de Beatrice cuando se entere de todo esto – recalcó en la herida Chris.
- ¿Beatrice? – preguntó Celeste y al instante se arrepintió de hacerlo.
Christopher suspiró ya que lo sacaba de quicio la falta de carácter de ella. Ambos sabíamos, ella intentaba no preguntar, no hablar, miraba siempre al piso y por eso buscábamos que participara en todo.
- Es mi madre – volvió alzar su mirada – y también te pareces bastante a ella cuando era joven.
- Pero solo en el físico, tu personalidad es mil veces mejor – reí sacando aire por la nariz – mira – le señaló algo en el menú a Celeste – esto te encantará – ella arrugó su ceño.
- ¿Pasa algo? – pregunté al cabo de unos segundos.
- No entiendo – ladeo su cabeza sin despegar la vista del menú - ¿el francés es difícil? – Christopher y yo nos miramos.
Tantos años de amistad no necesitábamos palabras para expresar lo que alguno estaba pensando, una sola mirada, un solo gesto y ya era una forma de comunicarnos.
- Para un hispanohablante no es difícil por la similitud gramatical y por el vocabulario – explicó mi amigo – lo complicado es la pronunciación y la ortografía, pero si aprendiste neerlandés en casi dos días, el francés será pan comido – ella pronunció un leve “umm”.
- Pensé que para hoy ya lo sabrías – ella negó sacando su mirada de ese menú inteligible para ella.
- Anoche llegué bastante cansada así que preferí dormir – y eso fue suficiente para que el bombillo en mi cerebro prendiera.
- Así que cansada – apoyé los codos en la mesa uniendo mis manos y recostando mi barbilla en ellas – dime querida hermanita – Christopher me miró por unos segundos y comprendió a donde iba - ¿Qué estuvieron haciendo toda la noche que estás tan casada? – y todo pasó muy rápido.
Ella sonrío inocente de mi pregunta, Christopher rascó su ceja mientras negaba divertido porque Celeste no captaba el mas mínimo toque pervertido, y yo disfrutaba de tener al frente a las dos personas que alegraban mis días.
Porque sí, ahora Celeste Escobar, esa chica introvertida se convirtió en algo que quiero proteger y resguardar de las garras de las personas manchadas por poder y el dinero.