Desperté a eso del medio día, y solté una risita tonta al recordar lo que había pasado anoche. Yo todavía no podía creer que al fin tenía novio, y que ese novio era Fernando Orejuela, mi jefe. Sabía que hablarían mal de mí, que me darían por zorra por haberme conquistado a mi jefe, pero...a la mierda todo. Yo amaba con locura a ese hombre, así que los demás podían irse al carajo. Por supuesto que las cosas habían sucedido demasiado rápido. No había pasado ni un mes trabajando para él y ya nos estábamos muriendo el uno por el otro, y a los dos meses de conocernos ya nos habíamos ennoviado, pero...yo sentía que lo conocía de toda la vida. Todavía no me atrevo a decir que estamos destinados el uno para el otro, pero si de algo estoy segura es que lo nuestro va en serio. Ojeé mi celul

