- ¿Te gusta? –pregunta Mikel mirando a Herondale, ella sonríe, él le había preparado una sorpresa en la azotea. - Me encanta –dice animada–, pero no gane –le mira atenta. - Eso no me importa, sólo me importas tú. –Herondale se acerca, la abraza perdiéndose en un largo beso. - Te amo –dice ella tras el beso, sonreía como idiota, lo había echado tanto de menos. - Yo también te amo –dice tomando su mano, la ayuda a sentarse y él hace lo mismo, toma la rosa depositando un casto beso. - Eres todo un Romeo –dice en broma. - Daría mi vida por ti –dice con el mismo tono bromista. - No –dice ella en tono frío, los recuerdos de lo sucedido aquella vez volvían a ella con fuerza, había pronunciado las mismas palabras, no podía perderlo de nuevo. - Amor yo... –intenta defenderse, ella negaba, p

