Herondale se despierta de sobresalto, esos recuerdos eran los más dolorosos, jamás había perdonado a Areg, y menos a Daan. Se levanta y se mete a la regadera, una ducha rápida le vendría bien. - Buenos días –saluda Katria colocando ropa en la cama. - Buenos días –dice tomando la ropa para comenzar a vestirse. Desayuna y al terminar, se dirige al parque, allí encontró diez almas, sólo le quedaban sesenta y tres. Camino hacia la escuela con paso lento, en la entrada se encontró con Frederick. - Hola hermosa –dice acercándose a ella, le planta un casto beso. - Hola guapo –le sonríe con coquetería. - ¿Dónde andabas? –demandó, más su tono no era imperativo. - Buscando chicos guapos –Mikell río en respuesta a la sonrisa traviesa de ella. - Chica lista. –Herondale sintió su corazón acel

