Deberes

1118 Palabras
Ana María asintió, terminamos de limpiar después de no mucho rato, la casa se veía bastante limpia y se podía respirar un aire aún menos sucio del que habíamos traído anoche, se sentía frescura mezclada con los venenosos tóxicos de los detergentes, pero al fin y al cabo los que todos quieren para sus casas. Aún faltaban un par de horas para que ella empezara a trabajar, así que se relajó nuevamente, trajo maquillaje y unos ganchos con ropa —¿Tienes tanta ropa para el trabajo?—pregunté —A la gente le gusta ver diferentes conjuntos de ropa, es necesario si quieres triunfar, aunque a veces me da mucha pereza y aparezco con ropa casual, o así como me ves, pero después de parecer una indigente esta mañana, me nace verme bien—dijo mientras sacaba pestañina, sombras y base Vi cómo se arreglaba, se tomó su tiempo, estaba decidida a verse resplandeciente; mientras ella hacía eso  yo tomé el celular, miré los mensajes, algunos de unos amigos de la universidad buscando pretexto para hablar, y me dispuse a escribirle a Nelson, no sabía qué decirle, estaba indecisa, cosa curiosa en mi, así que simplemente le escribí que habían otras formas de ganarse mi número, no tenía que dejarme ese paquete en el bolsillo; seguramente estaría ocupado, así que dejé el celular a un lado. Ana María empezó a mostrarme cada conjunto, algunos muy mostrones, otros sugestivos y otros que cumplían alguna temática en específico, luego de maquillarse decidimos el conjunto un short de jean n***o con mallas en las piernas, una blusa corta que dejaba ver todo el abdomen y unos pendientes color plata, una apariencia un tanto gótica que parece le fascina a los hombres. El tiempo pasó rápido, y ya era lo hora del show, Ana María inmediatamente sacó el caballete, junto con un lienzo y las pinturas con pinceles, era todo lo que necesitaba lo puso frente a la ventana para que se tragara toda la luz posible y me trajo una banca, algo que naturalmente yo no uso, no suelo pintar sentada sino de pie, nunca había pintado un cuadro “seriamente” estando sentada. Ella me dijo que si necesitaba algo le escribiera al celular, que ella se tomaba el tiempo y me atendía, totalmente un amor de persona. —¿Y si te preguntan qué pasa?—pregunté —Tranqui, a veces salgo de cámara para traer cosas o les digo que iba al baño o algo así, entonces les diré eso —No te preocupes, puedes decir que estás con una amiga, no pasa nada —Está bien—dijo con una sonrisa mientras se dirigía al cuarto estudio que tenía Se escucharon unas cosas pesadas dejándose en el suelo, supongo que las cajas, no sabía qué clase de cosas tenía ahí; yo mientras tanto me di media vuelta y observé el taburete junto con el caballete, se veía bastante cómodo el lugar para empezar a pintar, me volví a sentir en blanco, caminé un poco por la mesa de centro que tenía Ana María y ni siquiera tenía la voluntad misma de pintar, era como si me hubiesen obligado a pintar, como una tarea de manualidades. Me senté en el taburete, dándole la espalda al lienzo, para ver las ventana hacia el exterior del conjunto residencia, la gente iba frenética, como yendo a sus trabajos, yendo por un almuerzo tardío para seguir con su jornada laboral, mientras que Ana María estaba ya por encender su show y yo a pintar, algo que para mucho sería la vida soñada, una vida tranquila y bastante independiente, sin tener que ver por un jefe inmediato, pero a veces creo que así sería más fácil hacer algo, si te dicen que tienes que hacer y por qué tienes que velar. Me quedé un rato dubitativa, sin saber realmente qué pintar, era como si estuviese ahora intentando atraer espiritualmente a esa musa para que me diera un impulso para comenzar, escuché la música que ponía Ana María para ambientar, no era música como tal, parecía una tonada de bienvenida, como si se tratase de la música de elevador que te lleva hacia un destino, esta vez un destino que ya todos sabíamos que era, me puse a pensar que era lo que le pasaba por la cabeza a ella, mientras hacía ese show, ¿Lo disfrutaba acaso? ¿O acaso pensaba en la gente que estaba detrás de la pantalla?, quizá no sea tanto lo que piensa, creo que en esas circunstancias lo mejor es ni siquiera pensar, es ver todo como un trabajo, o ni siquiera eso, porque el pensar en un trabajo lleva a sobre analizar lo que tienes que hacer y eso quizá te tranque la inspiración y versatilidad del momento, que es lo que una webcamer necesita; no soy mojigata, como todos, he visto algún show de estos, y uno encuentra cualquier cantidad de gente, obviamente con una cantidad mayor de mujeres, luego parejas y luego hombres, supongo que no hay mucha demanda para ellos. Pero habían veces en las que veía a la mujer totalmente fría, gris, en la expresión más acorde del amateurismo, era como ver a alguien que se tocaba pero ni siquiera sentía, y solo lo hacía para ganar plata, lo que debería ser el status quo; pero la gran mayoría de las que están en estas plataformas son muy alegres, se ríen, charlan con las personas que las ven y parecen, a no ser que sea fingido, gozan realmente su estado de masturbación continuó, unas decoran su cuarto con luces, con tableros, incluso ponen pequeños recuadros con nombres de las personas que las ven de una forma muy decorada, pareciese que hay todo un modelo mercantil detrás de todo esto, y la idea de negocio no es solo mostrar el culo, sino que hay que tener carisma, como las viejas de los programas nacionales. Me seguía preguntando por Ana María, ella se reirá con sus espectadores seguramente, no me la imagino aburriéndose por horas mientras le llueve la plata, a la vieja le gusta que aunque sea una gastadera de tiempo, le genere entretenimiento; yo no sé cómo lo haría, intentaría ser lo más charlatana posible, pero me es imposible concentrarme en una concentración mientras tengo que estar haciendo algo, puntualmente con mis manos; si creo que disfrutaría el tocarme, porque creo que soy alguien bastante sensible a la hora de la intimidad, aunque sea autoinducida; pero creo que lo más importante, incluso más de que tan buena estés, es que se te vea bien, en tu salsa, así que creo que en el otro cuarto había una fiesta, una fiesta de verdad.
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