En el sueño me encontré en un mar de llamas, lo que parecía ser un lugar volcánico, con tizne que bañaba la tierra, piedras de carbón oscuro que parecían venir de una barbacoa me estaban calentando la suela de los pies, allí el olor era totalmente diferente a lo que uno espera, no había humo, no había un olor de algo quemado, ni el aroma que el fuego emana; al contrario los olores se volvieron repulsivos, sentía un olor a humedad, como a un mueble sucio, un cojín viejo o el cuarto que mucha gente tiene para meter todo lo que no usan en la casa, era realmente hediondo, pero caminé, hasta encontrarme en una cima una casa, una muy chica, que apenas tenía una entrada parecida a la de un garaje que dejaba ver unas personas, personas que no reconocí, ni de apariencia ni de voz, era como si estas

