Mujer

1693 Palabras

—Listos los cafés—dijo Isabella sentándose en la escalera y dejando las tazas en el mismo peldaño donde ella estaba —Dame unos minutos—respondí —¿Ya lo tienes?—dijo Isabella sin atreverse a fisgonear lo que hacía —Totalmente No tuve que pensar mucho, los minutos se volvieron muchos, Isabella me pasó el café y le daba de vez en cuando unos sorbos, lo que hacía era apenas refrescarme un poco la cabeza sobre la idea que tenía. Finalmente le sonreí a Isabella, ella dijo que le mostrase, di media vuelta al caballete y le mostré la absolución de mi pecado en esa pintura, la ventana dejó de ser ventana hace mucho tiempo y se convirtió en un espejo, un espejo con el marco abollado, arruinado, incluso carcomido por termitas seguramente, pero el espejo estaba impoluto, sin una mancha, perfecto,

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR