—¡Uy! Quedé repleta—dijo Ana María —Esa era la gracia —Pero comimos demasiado—dije mientras observaba una mesa a lo lejos repleta de comida como para una fiesta entera—y mire ese reguero de comida que hay por allá —Es que de allí van a comer los de seguridad también, y aparte—dijo mientras observaba su reloj—ya es hora Inmediatamente dijo eso, se escucharon voces en el primer piso, allí ya estaba todo desalojado, las pinturas no estaban, las esculturas, y se abrió el paso para toda la gente, todas, o la gran mayoría eran mujeres, seguramente artistas que han trabajado o tendrán algo que ver con la galería, cada una con una sonrisa y asombro más que enorme, habían puesto en el eje central, bajó las escaleras de espiral, un montón de mesas para que la gente se fuera sentando en ellas, l

