El auto estaba completamente limpio, no presentaba una sola mancha, era un tipo que pese a lo relajado de su comportamiento, lograba tener un auto tan resplandeciente y bien cuidado. El viaje se me hizo eterno al no saber de qué hablar con él, era como si ya se hubiera acabado el aire en el interior pese al aire acondicionado que el coche incluía, me sentía presionada a decir alguna cosa, pero lo veía con el rabillo del ojo solo para darme cuenta que el estaba tranquilamente mirando hacia el panorámico, manejando con total suavidad, los baches y huecos de las carreteras no se sentían, y cada ronroneo que hacía el motor después de que se encendieran las luces verdes de los semáforos era lo único que me removía mis adentros. Así mismo me propuse a encontrar en mi cabeza algo de lo que conver

