Prólogo
La última vez que estuve aquí fue cuando tenía diecisiete años, pude volver, pero no quise. Como muchas veces pasa, el amor todo lo mueve, y yo fui tan tonta como para quedarme en los Estados Unidos por él. Que por qué. Porque era tonta y estaba enamorada. Sí, sí lo digo. Enamorada. Perdón, mejor en mayúscula. ENAMORADA. El chico, pues... qué decir, yo lo veía como si se hubiese aparecido un principe montado en caballo o algo. Y es raro, porque no soy de las que venera a nadie y menos a un hombre.
Pero a ver chicos, eso nos pasa a alguna en algún momento de nuestra vida. Y no digo el quedarte a vivir en otro país sola. Y digo SOLA en mayúsculas, porque lo estuve durante mucho tiempo. Pero sí, el apostarlo todo por la persona que quieres. Pero luego llegó Leo, me enamoré de él y nunca me olvidé de vivir para mí y así compartí mi vida con él. Ahora me doy cuenta que estaba tan volcada en ser aceptada por la familia de Liam que me había olvidado de mí y de lo que aspiraba. Pero bueno, yo acabo de volver a Reino Unido, a mi país para ver a mi amiga de la infancia Scarlett. Os sigo contando, pero ahora tengo que ir a ver si la encuentro en el aeropuerto.