Me sentí enferma y unas cuantas lágrimas amenazaron con rodar de mis ojos, pero no le daría el gusto de verme llorar, así que sólo corrí a la salida de esa inmensa habitación. No sé a dónde iría, sólo quería estar sola y lejos de este lugar. Cuando di unos cuantos pasos fuera de la habitación choqué con un cuerpo sólo un poco más menudo que yo. Me detuve. —Lo siento—Intenté disculparme con la chica frente a mí. Tendría unos 16 años no más. —Tranquila—Dijo esbozando una sonrisa afable que me resultó familiar. Tenía un cabello n***o muy largo con un fleco, y ojos tan negros como es azabache. Intente rodearla y seguir mi camino pero me detuvo. —Sin querer escuché tu conversación con mi hermano—Dijo tímidamente acomodando su cabello. — ¿Ese ogro es tu hermano? —Pregunté sin poder cr

