Capítulo IV

2279 Palabras

-Oh… Lo siento No quería dar más explicaciones y menos a un desconocido. -¿Te ayudo a levantarte? –Asentí. El hombre tenía una gran chaqueta de color aceituna con una bufanda blanca. Era calvo y tenía unas ojeras como si no hubiera dormido por 3 días. -Gracias –Susurré. -¡Vaya que estás loca! –Me gritó una mujer. La mujer del carro n***o. Genial. -¿Cómo se ocurre caminar así por la carretera? Sin mirar a los lados. ¡Un hombre inocente acaba de ser atropellado por tu culpa! La señora era rubia, tenía el pelo amarrado en una cola y unos lentes negros. Con una gran chaqueta marrón cubriendo todo su cuerpo. Con unos tacones que se escuchaban desde el otro lado de la acera. -Dis… -Discúlpeme. Pero mi hija acaba de salir de una operación ocular. No se percató de que el semáforo seguía

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