Capítulo III

1928 Palabras
Pensé en que los secuestradores podrían estar cerca así que evité hacer ruido y encontrar un teléfono. No fue difícil encontré uno en la mesita de noche bastante grande y demasiado a la vista para ser cierto. Tenía que darme prisa. Marqué el número de mi madre “No existente”  lo mismo pasó con el numero de mi padre y el local. No caía ni una sola vez. Jum puede que sea una trampa de los secuestradores no me detuve a pensar como había pasado según Eddie, Prada tenia poderes, tal vez había encontrado la manera de teletransportarse a mi casa, dormir a toda mi familia y secuestrarme. Dios, no debí meterme con esa bruja. La única manera de ver mis posibilidades era saliendo. Lo hice cautelosamente. Nada. No había nadie ni se escuchaba nada. Corrí por el largo pasillo hacia la puerta. El apartamento era bastante grande y lujoso. Agarré las llaves que estaban al lado de la puerta lo más rápido que pude. Metí una de las llaves en la cerradura. Nada. Metí la otra haciendo más ruido del que quería, si hubiera alguien en este departamento ya me hubiese atrapado. Funcionó. Salí corriendo hacia un ascensor lo llamé y cavile la posibilidad si los secuestradores podrían venir allí, demasiado tarde el ascensor llegó y entré sin ver al chico que estaba al lado mío. El ascensor era espacioso con un espejo al fondo y una cámara de seguridad arriba piso 12 leí. -Buenos días –Dijo el chico con una voz varonil que venía ya en el ascensor. -¿Sabe qué hora es? –Pregunté alterada y sin mirarlo. -Son las 10 de la mañana. -Disculpe ¿Qué día es hoy? -Emm… Bueno hoy es lunes, que sepa yo –Respondió en un tono gracioso, seguro por lo absurdo de mi pregunta. Sin embargo no estaba de ánimos. -¿Qué fecha? -13 de enero –Respondió extrañado. Bien nada había cambiado ayer cuando me dormí era 12 de enero, el ascensor llegó a planta baja. Salí apurada jalé la reja de la entrada, no pude abrirla, al parecer tenía una llave especial, busqué en mi bolsillo alguna que pareciera abrir con ese tipo de cerradura pero el chico que estaba en el ascensor se me adelantó y la abrió por mí. -Pase –Dijo amablemente viéndome analizar cada llave que tenia –Veo que esta apurada –Aparté la mi mirada de las llaves y posé su mirada en el. Lo que vi a continuación me puso de los nervios. -Si… es… que… yo… bueno –Balbuceé. Miré al piso y camine hasta afuera de la reja. –Gracias. Conseguí decir. No podía hablar estaba temblando. No podía ser él, no podía ser él, no podía ser el, ¡Claro que no era el! Debe ser algún efecto de alguna droga que los secuestradores me pusieron. Miré hacia afuera. No reconocía nada de lo que estaba viendo. Ni los edificios, ni las calles, ni los carteles. Nada era conocido. ¿Cómo iba a irme a mi casa? Lo único que parecía reconocer era que estábamos en una residencia privada muy bien protegida y debía salir de aquí. -¿Te acabas de mudar cierto? No te había visto en el edificio. Su acento me pareció extraño. Lo observe detenidamente. Su cabello n***o peinado hacia arriba algo desordenado, sus cejas pobladas, su barba que lo hacía lucir sin duda más varonil y mayor. Su cuerpo cubierto por un suéter n***o con un estampado en letras rojas. Siendo una gran fan suya (Por no decir loca, acosadora) sabía que usaba muchos suéteres y camisas negras. Miré a la calle que estaba a mi derecha. -Vaya, esta droga sí que es muy fuerte –Musité -¿Qué dices? -Emm… No… -Volví a balbucear, esta droga me estaba poniendo de muchos nervios. -¿No qué? -No, no me acabo de mudar yo no vivo aquí. Y ni siquiera sé como he llegado aquí para ser sincera... ¿Sabes dónde puedo contactar a la policía aquí? O un teléfono. Me miro de arriba abajo analizando la situación. Sentí un escalofrió. -¿Dijiste algo sobre una droga? -No, bueno si, la verdad no sé lo que estoy diciendo. Estoy hablando incoherencias –Reí trágicamente -¿Puedes prestarme tu teléfono? Tengo que contactar a mis padres -Sí, si claro –Sacó su teléfono del bolsillo derecho de su pantalón. Tocó la pantalla al parecer para desbloquearlo y me lo dio sin preguntar nada más. No es él, no es él, no es él –Me repetía en mi mente–No es Steven, No es Steven. -Ten, me sonrío –Salí de mis pensamientos y le devolví la sonrisa. Intenté marcar el número de Alicia de nuevo igual que el de Gustavo. También el de Eddie aunque ese tenía que admitir que no me lo sabía del todo y eso que Eddie siempre me advertía que me lo aprendiera, el si se sabía el mío. De hecho me aprendí el número por lo mismo. Quería que dejara de insistir con eso y en estos momentos el estaba teniendo razón. Nada, ni al buzón. Todos números inexistentes. -¿Nada? –Preguntó el chico al percatarse de mi desesperación. -No. Tal vez tenga que intentar mas tarde. Le devolví el teléfono. -Habías dicho algo sobre que no sabias como habías llegado aquí y sobre que querías hablar con la policía. Si quieres puedo acompañarte o decirte donde queda. La verdad lo único que quería ahorita era irme a mi casa y no sabía dónde estaba. -Sí pero no tienes que preocuparte. Intentaré llegar a mi casa primero y ahí mi madre me acompañará a la policía. -Bueno según lo que he visto en los programas policiales deberíamos ir ahora. Ya sabes la memoria esta más… fresquita y te pueden prestar mejor ayuda. Reí por lo bajo Fresquita. -Está bien –Accedí, necesitaba ver qué clase de droga me pusieron. Debió ser esa bruja Prada. -Pero antes ¿Puedo preguntarte donde queda Las Rosas por aquí? -Las rosas… Las rosas… No me suena… - Así se llama la zona donde vivía, bastante grande y conocida. -¿Altas vistas? - (La ciudad de donde venia). -Tampoco. ¿En dónde estoy? ¿En otro estado? -La verdad es la primera vez que escucho eso aquí en España. -¿Qué has dicho? –Clavé mis ojos en el -¿Estamos en España? -Si ¿Dónde más estaríamos? –Preguntó entre confundido y gracioso. Oh por Dios, Estaba al otro lado del mundo, en otro país, en otro continente. Había aparecido en un apartamento que quien sabe de quién demonios era. Tenía que ir al hospital ¿Qué clase de cosas podrían haberme hecho estos días? ¿Cómo pudieron dormirme lo suficiente como para traerme a España? Esperen… ¿España? Mi amor platónico era de allí… No, no podía ser esto era un sueño. Me empecé a sentir mareada. -¿Te sientes bien? –Se acercó y yo me alejé. -¿Cómo te llamas? –Indague desconfiada. -Oh, j***r se me había olvidado presentarme, que falta de cortesía soy Steven –Tendió su mano. Me eche a reír mientras lo dejaba con la mano estirada. -Ya entendí. Esto es un sueño –Le dije –Nada de esto es real. De hecho –Lo palmeé por encima del suéter –Tu tampoco lo eres –Alzó una ceja y me miro muy extrañamente. –Oye, oye – Me agarró por las manos -¿Invítame un zumito primero no? Lo solté. ¿Qué debería hacer entonces? ¿Disfrutar de este sueño hasta sus últimas consecuencias? O ¿Debería intentar despertarme? Escogí la opción dos. Esto ya se estaba saliendo de los límites de normalidad. Seguro me arrepentiría de esto cuando despertara. -Fue muy bonito todo pero ya necesito volver a la realidad -No sé de qué me hablas –Rio –Pero en serio creo que debemos ir a la policía. O al hospital. Lo miré con los ojos entre cerrados. ¿Tenía cara de estar drogada o loca acaso? La respuesta es sí, pero eso no le da derecho a insinuarlo. -No es para nada malo créeme solo para que descartes algunas cosas. Como un posible lavado de cerebro. Caminamos hasta afuera la residencia de apartamentos, donde se empezaba a ver más gente por las calles y autos. Aparté de la mirada de él y me concentré en un carro n***o que venía a lo lejos. No pasaban muchos. Si quería despertar de este sueño solo había una forma. No me dolería, lo máximo seria despertar exaltada. Todo saldría bien. ¿Cierto? -Me alegra haberte conocido pero tengo que terminar con esto. -¿Qué te has fumado? –Volvió a reír –Porque debió ser algo m… Caminé hacia la carretera que estaba a mi lado sin mirar hacia los carros. Solo al semáforo que decía rojo para las personas. Tenía miedo. Sentí el viento en mi cara, hacia frio. Escuché el sonido de la bocina de un carro. Ya era mi hora o al menos en este sueño. Algo me empujo desde atrás y caí. Pensé que todo había terminado que por fin había despertado. Pero en cuanto subí la mirada algunos pocos carros se habían detenido a varios metros de distancia de mí. Lo que me empujo no fue un carro fue una persona. Algo me dolía horrible en la mano me la miré y estaba llena de sangre. Me había clavado algo del suelo. También sentí un hormigueo en el pie derecho. Un señor se bajo de un carro rojo pequeño y corrió hacia a mí. -¿Te encuentras bien? Afirmé. El señor me miro la mano. Luego fijo su vista en otro lado, más específicamente hacia atrás de mi. -Oh, Dios. Llamaré a una ambulancia. No quería ver. Pero me obligué a hacerlo. Voltee lentamente hacia la horrible escena que me esperaba. Steven estaba tendido en el piso con los ojos cerrados. No había sangre en el piso, por suerte. Creo. -¡¿Cuánto se va a terminar este sueño?! Le di un golpe al suelo con la mano bueno. Tan duro que si estaba buena, ya no era así. -Ya llegara la ambulancia pronto, están en camino. Tranquila. Otro más que pensaba que necesitaba ir al hospital. No necesitaba ir al hospital, necesitaba despertar. Pero si con todo lo que paso no me desperté ¿Por qué me despertaría después? Un recuerdo vino a mi mente. Hoy, caerás dormida en un profundo sueño, tan profundo que cuando despiertes pensarás que estás en tu cómodo cuarto; no habrás notado que realmente estas en otro lado. No sé realmente donde aparecerás podría ser en la calle de una plaza, en un banquito, tal vez dentro de algún apartamento y en ese caso tendrás que arreglártelas tu misma. No es posible… Ya no eres Misa  Sonó una voz en mi cabeza y ahí me di cuenta. Esto no era un sueño. La bruja tenía razón. No era tan loca después de todo. -Oh por Dios mis padres. Adam. Eddie. -Si me das el número de tus padres los podría contactar ¿te parece? Negué. -No tengo padres.  -¿Qué? Seguro que tienes… ¿Dónde están tus padres? Seguro quisieran saber donde estas. No importa si tuvieron alguna discusión siguen siend… -Están muertos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR