El taxi nos deja en el centro de la ciudad y empezamos nuestro recorrido. Nos dirigimos a una cafetería para desayunar. Soraya pide un café con leche y azúcar junto con unos pastelillos, mientras que yo pido un batido de chocolate. Conversamos sobre la ciudad, la gente y los días festivos. Al terminar, salimos de la cafetería y nos vamos a un museo de arte. Tardamos tanto allí que cae el mediodía sin darnos cuenta. Para almorzar, nos encaminamos a un restaurante acogedor y pedimos tallarines con pollo. Una delicia. Durante la tarde, pasamos por el shopping, compramos algunas prendas imaginando que volveríamos a salir y las llevaríamos puestas. Luego, nos vamos al cine, en donde Soraya me deja escoger la película, así que elijo una de terror. —No pensé que te gustaran esas cosas. Eres r

